Jardines del Alcázar, Sevilla
García Rodríguez, Manuel
Sevilla, 1863 - Sevilla, 1929
Jardines del Alcázar, Sevilla, c. 1920-1925
Firmado en el ángulo inferior derecho: "García y Rodriguez"
Colección Carmen Thyssen-Bornemisza en préstamo gratuito Museo Carmen Thyssen Málaga
Óleo sobre lienzo
53,3 x 68,6 cm
CTB.1995.11
Historia de la obra
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Sotheby’s, Nueva York, 24 de mayo de 1995. lote 202.
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Colección Carmen Thyssen-Bornemisza.
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-Pintura Andaluza en la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza. García Felguera, María de los Santos; Muñoz, Valme y Díez, José Luis. [Cat. exp. Museo Thyssen-Bornemisza]. Madrid, Fundación Colección Thyssen-Bornemisza, 2004, n. 82, p. 220. [Ficha de Juan Fernández Lacomba].
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-Pintura andaluza na Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Pontevedra, Fundación Caixa Galicia-Café Moderno; Lugo, Fundación Caixa Galicia [Cat. Exp.], 2005, n. 38, p. 128, lám. p. 129.
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-Pintura andaluza en la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Murcia, Centro Cultural Las Claras. Fundación Cajamurcia [Cat. Exp.], 2005, n. 44, p. 140, lám. p. 141.
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-Museo Carmen Thyssen Málaga. Colección. Catálogo razonado, Fundación Palacio de Villalón, Málaga, 2014. Pág. 246-247 [Ficha Juan Fernández Lacomba].
Informe del experto
El presente lienzo, de formato medio, está dirigido explícitamente a contener una escena que conviva en un ambiente doméstico de tono burgués. En este caso, García Rodríguez, ya en el final de su producción artística en la década de los años veinte, recoge en esta vista de los jardines del Alcázar sevillano un rincón de las ampliaciones efectuadas por el marqués de la Vega-Inclán en los terrenos aledaños, pertenecientes a la antigua Huerta del Retiro, contigua al Alcázar. Obsérvese la puerta gotizante del antiguo palacio de los duques de Arcos, procedente de la localidad sevillana de Marchena, luego desmontada y reinstalada allí por el marqués.
Si las reformas de estilismo y ambientación urbanísticas llevadas a cabo por el marqués de la Vega-Inclán tuvieron su efecto en la posterior imagen de la ciudad, asimilándose como una verdad pintoresca y típica, con acentos historicistas, lo mismo ocurrió con muchos de los cuadros de temática sevillana «organizados» por García Rodríguez. Se trata de un afán igualmente pintoresco e historicista, condensado de valores y circunstancias ambientales de la ciudad, hasta en ocasiones rozar lo teatral e incluso el preciosismo desbordante; tal es el caso que nos ocupa, con una almibarada y floreada, hasta la exageración, visión del Alcázar sevillano.
La producción en esas fechas de García Rodríguez está compuesta de escenas coloristas y descriptivas tocadas de cierto sentido ilustrativo –un aspecto de su obra que el pintor desarrolló con asiduidad en revistas como Blanco y Negro–, por lo habitual con una presencia insistente de figuras femeninas. Tales escenas tuvieron un éxito social extraordinario, en particular este tipo de cuadros dedicados al Alcázar sevillano, cultivados, en sus aspectos luministas, también por otros artistas sevillanos, como Gil de Gallangos o José Arpa, con una producción especialmente vinculada a estos jardines.
Juan Fernández Lacomba