Estrella surrealista de Dalí y Gala, 1962

Salvador Dalí i Domènech

Dalí i Domènech, Salvador

1904, Figueres, Girona - 1989, Figueres, Girona

Estrella surrealista de Dalí y Gala, 1962

© Salvador Dalí, Fundación Gala-Salvador Dalí, VEGAP, Madrid, 2017

Firmado por Dalí y Gala. Fechado en 1962.
Obra realizada sobre la contraportada del catálogo de la exposición: "Fortuny, Dalí y sus Batallas de Tetuán"
Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Dibujo a tinta sobre cartulina

27,5 x 46 cm

CTB.1999.61

Historia de la obra

  • Castellana Subastas de Arte, Madrid, 25 de octubre de 1999. lote 178.

  • Colección Carmen Thyssen-Bornemisza.

Informe del experto

Salvador Dalí se complacía en escribir dedicatorias en libros, catálogos, carteles, puesto que ello le permitía recibir el reconocimiento directo del público, al que tanto necesitaba sentir cerca. Es por este motivo que fue generoso en este tipo de escritos, que hacía con espontaneidad y en los que solía incluir unas ilustraciones que con frecuencia eran arquetipos muy dalinianos: hormigas, coronas, pájaros, cipreses, jinetes sobre caballos, la niña saltando a la cuerda y en un gran número de ocasiones horizontes, en una clara alusión a los paisajes del Ernpordá, cuya lejanía acentuaba con líneas fugadas, que por lo general remataba con algún astro y muy a menudo, la Stella Maris, la estrella que por tradición sirve para orientar e iluminar a los navegantes, y que Dalí consideraba como el lucero del alba, la estrella que guía a la humanidad.

Es precisamente esta estrella la que encontramos en esta dedicatoria que Dalí estampó en la contraportada del catálogo de la exposición que presentó en 1962 en el Saló del Tinell de Barcelona en homenaje a Fortuny. En ésta exposición se exhibieron un par de obras de Fortuny, entre ellas su La Batalla de Tetuán, y siete obras de Dalí, además de algunos dibujos suyos, pero ya que en realidad se había organizado con el propósito de conmemorar el centenario del inicio de la guerra de África, Dalí acérrimo admirador de Fortuny, apostó por realizar él mismo una reinterpretación en grandes dimensiones, de la emblemática obra del artista reusense, que además complementó con un texto publicado en el catálogo que devendría célebre: «Fortuny, Dalí y sus batallas de Tetuán». Inconfundible es también la rúbrica en la que junto a un trazo horizontal en la parte baja situó la fecha, en este caso 1962, el mismo año de la citada exposición.

Aunque el elemento más característico de esta dedicatoria es la palabra Dalí escrita con rotundidad dando total protagonismo a la de mayúscula [D], que se ha transformado en un auténtico icono del artista. Habitualmente esta de, de gran tamaño, va acompañada de una a minúscula que sirve de enlace con una ele y una i que cierran el circuito caligráfico, normalmente hecho de un solo trazo y sin vacilaciones.

El detalle que más sorprende en esta dedicatoria es la aparición de la firma autógrafa de Gala. Como es sabido, ella ejerció una gran influencia en Dalí y a partir de los años cincuenta para poner de manifiesto la estrecha relación que les unía, no era extraño que el artista firmara sus obras incorporando el nombre de su esposa, su modelo, su musa. La mayoría de veces el mismo Dalí incluía la inicial o el nombre completo de Gala con letras tipográficas, pero también, y de forma bastante excepcional, era la misma Gala quien lo hacía, como aquí que añadió dentro del bucle de la DE de Dali un discreto autógrafo.

Es ésta pues una dedicatoria simple pero totalmente daliniana, que además nos permite constatar que Dalí tenía un gran sentido compositivo y que con pocos trazos podía -articular una composición elegante y contundente.

Daniel Giralt-Miracle