Escena mitológica, c. 1875-1885.

Emilio Sala Francés

Sala Francés, Emilio

Alcoy (Alicante),1850 - Madrid, 1910

Escena mitológica, c. 1875-1885.

© Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Colección Carmen Thyssen-Bornemisza.

Óleo sobre lienzo

20 x 45 cm

CTB.1995.86

Historia de la obra

  • Fernando Durán. Subastas de Arte, Madrid, 17 de mayo de 1995. lote 325F.

  • Colección Carmen Thyssen-Bornemisza.

1998 - 1999

Fortuny e la pittura preziosista espagnola. Collezione Carmen Thyssen-Bornemisza, Catania, Museo Civico Castello Ursino; Roma, Accademia di Spagna, n. 32, p. 84.

1999

La pintura preciosista española de la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Valencia, Sala de Exposiciones del Edificio del Reloj, Puerto de Valencia, n. 33, p. 100.

  • -La Pintura Preciosista Española de la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza. Llorens Serra, Tomàs y Garín, Felipe (ed.). [Cat. exp. Edificio del Reloj del Puerto de Valencia]. Nápoles, Electa, 1999, n. 33, p. 100. [Ficha de Carmen Gracia].

Informe del experto

Se trata del boceto preparatorio para la decoración mural de un techo, fechable entre la segunda mitad de la década de 1875 y 1885.

Después de su primer éxito en la Exposición Nacional de 1871, con Prisión del príncipe de Viana, Sala se había instalado en Madrid. Allí se introdujo rápidamente en los ambientes cultos y aristocráticos, ayudado por su primo el pintor Plácido Francés (ver Notas para la historia de la acuarela contemporánea, Madrid 1947, y Adrián Espí Valdés, El pintor Emilio Sala y su obra, Valencia 1975, pp. 173-174). En Madrid permaneció hasta 1885 fecha en que se traslada a la Academia de España en Roma como pensionado de mérito. En la época que estuvo instalado en Madrid se dedicó preferentemente a realizar retratos y pinturas murales.

Escena mitológica es un boceto relacionable con la serie de decoraciones para cafés y palacios realizados por Sala en este tiempo. Para poder realizar estas composiciones su estilo cambió para adaptarse al gusto de la nueva sociedad de la Restauración. En este cuadro se desarrolla un tema de inspiración clásica, muy frecuente en este tipo de decoración mural realizada por Sala. A mediados de noviembre de 1875, por ejemplo, había terminado el boceto del techo del comedor para la casa en construcción del señor marqués de Manzanedo, que después pasaría a ser propiedad del político liberal José Canalejas y Méndez. La obra es, también, relacionable con la decoración de la cantina americana que había abierto en la carrera de San Jerónimo Ramón Guerrero, padre de la actriz María Guerrero. Obras que fueron presentadas a la Exposición Nacional de 1878 y obtuvieron apasionadas críticas en favor y en contra. Se puede relacionar, igualmente, con la decoración del Café Fornos restaurado en 1879, resuelta con figuras alegóricas de inspiración greco-romana.

Existen, además, una serie de obras tituladas igualmente Escena mitológica, boceto de techo o boceto alegoría, que figuraron en la Exposición Antológica de Emilio Sala que se celebró en el Círculo Industrial de Alcoy en abril de 1988 (catalogadas por María Jesús Folch en Emilio Sala y Francés, Universidad de Valencia, 1989, p. 212, cat. 57; p. 235, cat. 129 y 130). Otro boceto de techo figuró en la Exposición: Obras de Coleccn del S. XX, Sammer Galleries, Madrid 1988. Y en Ansorena fue subastado un Boceto de decoración mural para un camadrileño (esta obra fue catalogada sin más referencias por Fuencisla Francés, en su tesis de licenciatura sobre el pintor Emilio Salacfr. Folch, op. cit., p. 279). Para introducirse en este mundo de alta sociedad y de ambientes públicos, Sala adoptó una técnica y una temática más ligera y superficial, que no siempre fue valorada positivamente por la crítica . El influyente crítico Rafael Doménech, por ejemplo afirmaba al respecto: «Si fijáis vuestra mirada en las pinturas que hizo pata el techo del Café Fornos (Madrid), ciertamente que no veréis allí manifestado el temperamento de un decorador: es la pintura mural vulgar, falsamente entendida. Igual ocurre con aquella célebre serie de chulas del Bar Americano … No formularéis otra clase de juicio al examinar las pinturas murales del palacio de Anglada, si bien en estas hay una cantidad de buen gusto mundano y de elegancia fácil que descubre a la ligera la influencia de la pintura decorativa francesa anterior al gran París.» (ver Rafael Doménech, Emilio Sala. Pequeñas monografías de arte, Madrid 1907, p. 20).

Todas las características, técnicas y cromáticas, que se han descrito como propias del lenguaje de Sala durante su estancia en Madrid se concretan en esta pintura donde la ligereza y la superficialidad enfatizan el valor decorativo del conjunto. La composición representa una supuesta escena del Olimpo donde una serie de figuras femeninas, posiblemente las musas, coronan de laurel un busto clásico que podría representar a un poeta. Otras figuras femeninas y de cupidos rodean al grupo central limitado el conjunto por los celajes. Este tipo de composición de figuras femeninas clásicas rodeando un tema central en un entorno de celajes, recuerda también la decoración mural titulada Novus Ortus. Esta obra fue concebida para el palacio de Anglada y presentada a la Exposición de 1881, donde obtuvo primera medalla. En este caso el tema central es un pebetero encendido, en torno al cual giran y bailan las figuras femeninas (esta obra fue elogiosamente comentada por Aurelio Querol en una carta fechada en Madrid el 25 de octubre de 1880 dirigida al vizconde de Bétera. Ver A. Q., «Los pintores valencianos en Madrid», Revista de Valencia, 1 de noviembre de 1880).

La pincelada de Escena mitológica es muy rápida y suelta como corresponde a un boceto preparatorio. No se ofrece matización de texturas ni calidades. El .característico acabado de esta obra no es solo la consecuencia de su técnica abocetada sino sobre todo de su peculiar empleo del color. Sobre un fondo de celajes resueltos en una gama de blancos, azules y grises claros, destacan las figuras envueltas en túnicas y vestimentas de colores intensos. Y, sobre este aspecto, de nuevo la crítica, mostraba su sorpresa: «aquellos alardes de color, aquellas figuras palpitantes llenas de poesía y realismo no eran cuadros de historia». Crítica de la época reproducida sin referencia por Adrián Espí, 1975, p. 113.

Carmen Gracia