El limpiabotas

John George Brown

El limpiabotas

Brown, John George

Durham, 1831 - Nueva York, 1913

El limpiabotas, c. 1890 (Bootblack)

© Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Colección Carmen Thyssen-Bornemisza en préstamo en el Museo Thyssen-Bornemisza.

Óleo sobre lienzo

64 x 45 cm

CTB.1985.25

Historia de la obra

  • Elizabeth c. Anketell (1907-1980), L.A.

  • Los Angeles County Museum of Art. Elizabeth C. Anketell Bequest, L.A. 1981. (Nº M.81.75).

  • Sotheby’s, Nueva York, December 5th, 1985. lot 71.

  • Thyssen-Bornemisza Collection, Lugano, 1985.

  • Colección Carmen Thyssen-Bornemisza.

2015

Barcelona, París, New York, D´Urgell a O´Keeffe. Col.lecció Carmen Thyssen. Espai Carmen Thyssen, Sant Feliu de Guixols, 2015. p. 120.

  • Barcelona, París, New York, D´Urgell a O´Keeffe. Col.lecció Carmen Thyssen. Espai Carmen Thyssen, Sant Feliu de Guixols, 2015, p. 120. [Ficha de Juan Ángel López-Manzanares]

Informe del experto

La figura del limpiabotas -representado solo, en la acera, ante un muro generalmente claro- se convirtió en uno de los motivos recurrentes de la pintura de Brown a partir de 1875. Con anterio­ridad, el pintor americano de origen inglés ya la había incluido en sus cuadros como un tipo más de entre los jóvenes que por aque­llas fechas poblaban las calles de Nueva York. Sólo en el segundo lustro de la década de 1870 empezó a eclipsar a las demás(1) . A ello contribuyó su buena acogida crítica y su indudable éxito comer­cial: aunque los cuadros de lustradores no alcanzaron el precio de sus composiciones de múltiples figuras, permitieron al artista tra­bajar más rápido y vender con mayor facilidad.

Los niños limpiabotas de Brown suelen adoptar poses diversas. A menudo reposan un pie sobre su caja de betún o, sentados encima de ella, esperan a algún cliente. También cuen­tan monedas, leen un periódico, fuman o, simplemente, descan­san adormilados. Más raramente lustran un zapato y, cuando así lo hacen, se detienen a admirar su trabajo. De todas las varian­tes, quizá la más repetida -sobre todo a partir de 1884- es la que lo muestra acompañado por un perro; composición ésta posi­blemente inspirada en cuadros como Niños jugando a los dados, de Bartolomé Murillo (c. 1665-1675), actualmente en la Alte Pinakothek, de Múnich.

En el lienzo de la Colección Carmen Thyssen – Bornemisza, un joven limpiabotas, de pie, sostiene a su cachorro en brazos, olvidando por un momento su caja de betún. Frente a otros cua­dros más anecdóticos del mismo tema, en los que el artista se detiene en las raídas vestimentas del protagonista, en este caso el abrigo negro no ofrece apenas elementos descriptivos (a excepción de un pañuelo rojo que cuelga del bolsillo). Con gran economía de medios plásticos, Brown centra la atención en el asustado gesto del perro y en la protección que le otorga su joven dueño.

En esta idealizada escena, que poco tiene que ver con la realidad que captaron las fotografías contemporáneas, Brown enfatiza el compromiso del limpiabotas hacia su atemorizado amigo y sus aptitudes para convertirse en el futuro en un honesto ciudadano. En tal sentido recuerda las ideas de Charles Loring Brace, contemporáneo del artista, acerca de la honorabi­lidad y el compañerismo de los niños sin techo de Nueva York. Según Brace, autor de una historia de la Children’s Aid Society publicada en 1872, el muchacho sin hogar “es generoso frente a una falta, y siempre dividirá su última moneda de seis peniques con un niño más pobre” (2).

El muchacho representado por Brown es el mismo que figura en el cuadro de temática muy similar Keep Down! (c. 1888, locali­zación desconocida). Se trata de uno de sus modelos favoritos, llamado Barney. Según el propio Brown, Barney, de origen irlan­dés, empezó a posar para él a finales de los años ochenta, cuando tenía diez años de edad, y dejó de hacerlo dos años más tarde cuando, a raíz de la muerte de su madre, su tío se lo llevó de vuelta a Irlanda (3). Dado que Barney parece algo mayor en el cuadro que nos ocupa, cabría datar el lienzo hacia 1890.

Juan Ángel López-Manzanares

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(1) Ver Martha Hoppin, The World of J. G. Brown, Chesterfield (Massachusetts), Chameleon Books, 2010, pp. 141 y ss.

(2) Charles Loring Brace, The Dangerous Classes of New York and Twenty Years, Work among Them, Nueva York, Scribner’s, 1872, p. 99.

(3) “J.G. Brown” en Los Angeles Saturday Times and Weekly Mirror, 23 de junio de 1894, p. 8; citado en Martha Hoppín, Op. cit., p. 156.