El flautista

Pere Créixams i Picó

Créixams i Picó, Pere

1893, Barcelona - 1965, Barcelona

El flautista, s/f

© Pierre Creixams, Pere Creixams, VEGAP, Madrid, 2017

Firmado en el ángulo inferior izquierdo: "Creixams"
Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Óleo sobre lienzo

90 x 74 cm

CTB.1995.142

Historia de la obra

  • Fernando Durán Subastas de Arte, Madrid, 18 de mayo de 1995. lote 320.

  • Colección Carmen Thyssen-Bornemisza.

2015

Barcelona, París, New York. D'Urgell a O'Keeffe. Col·lecció Carmen Thyssen, Sant Feliu de Guíxols, Espai Carmen Thyssen, p. 134, lám. p. 135.

  • -Narciso Alba: Celso Lagar y la Escuela de París. [Cat. exp.]. Salamanca, Diputación Provincial, 1991, p. 57, lám.

  • -Barcelona – Paris – New York. D’Urgell a O’Keeffe. Col.lecció Carmen Thyssen. Giro, Pilar (ed.). [Cat. exp.]. Sant Feliu de Guíxols, Espai Carmen Thyssen, 2015, p. 134, lám. p. 135 [Ficha de Glòria Bosch].

Informe del experto

La “fuerza mágica” (1) del instinto que vio Rafael Benet en este pintor y amigo, su “pintura con microbios como la vida misma”, directa y alejada “de todo proceso de laboratorio”, llena de intensidades, es la que no cesaba de buscar en sus obras posteriores a los años 1930, cuando Pere Créixams, Pierre, sustituye su antigua paleta de tierras y azules de Prusia para vivir la explosión del color, El flautista es una de las obras que hubiera destacado de su etapa anterior, en la década de los veinte, no tan solo por mostrar ese punto de “fuga natural” más cerrado y grave, sino por enlazar el instante complacido de la vida con sus sombras.

Dos personajes, un niño que toca la flauta y un adulto que le escucha en un interior sombrío, oscuro y misterioso. Las escenas, la creación de atmósferas y ambientes, le interesaban mucho al pintor catalán, quizás por su inclinación primera hacia el mundo teatral, algo a lo que no se pudo dedicar por circunstancias de la vida, pero que determina esa labor de síntesis donde confluyen sus intereses humanos, culturales y artísticos. Si nos detenemos en  la composición, aparecen varios elementos recurrentes que, más allá de una puesta en escena, nos sugieren un claro interés por la psicología de los personajes, un hecho muy evidente en toda su labor como retratista. En este caso, ambas miradas se detienen y nos observan como si las hubiéramos sorprendido en plena ejecución de una melodía. Melancolía callada y a su vez una alegría quizás por la música, por el goce que expresa su “sentido brutal de la vida y de las sustancias de las cosas a pintar”, tal como veía Benet.

En esta obra, sitúa a los personajes en un entorno cerrado, envueltos en tonalidades oscuras, hermético porque incluso el punto de fuga es una puerta cerrada y el lugar donde el hombre apoya su codo es una caja. Realizado en París, ciudad donde vivía desde 1916, seguramente en el barrio que ya nunca abandonará, el de Montmartre -se traslada de Montparnasse a la Butte en 1922-, donde integra la vida de sus gentes, la calle, la bohemia, los músicos y el circo, un lugar al que solía acudir con Heuzé y Lagar. Ya lejos de las primeras lecciones asimiladas de Picasso y de :»Modigliani, pero sin olvidar una tendencia a la geometría y algunas recurrencias en las actitudes de sus protagonistas -recordemos sus arlequines con el codo apoyado-, él se mantiene fiel a esa doble identidad catalana y francesa que destaca Anaís Bonnel, la persona que ha llegado más lejos en la investigación de este autor, fruto de su constancia y sensibilidad.

Créixams es honesto a la substancia de su obra, la vive como cruce y simbiosis de distintos momentos en los que se percibe el rastro de la pintura española, de este viaje a Madrid en 1928 con un solo objetivo: ir al Museo del Prado, observar lentamente a Goya, Velázquez, El Greco y a todos aquellos artistas de los siglos XVI y XVII considerados de “tercero o cuarto rango”. Bonnel nos habla del realismo de esta época, centrado sobre todo en “las expresiones humanas” y “una vena sarcástica”. (2)

Glòria Bosch

 

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(1) Rafael Benet escribe diversos artículos. Es interesante seguir las publicaciones en La Veu de Catalunya entre 1928 y Concretamente, los del 14 de julio de 1928,21 de enero de 1930, 12 de mayo de 1934,27 de noviembre de 1934 y 27 de octubre de 1935, permiten reflexionar sobre la evolución de Créixams. Para consultar, ver los volúmenes editados por la Fundació Benet de Barcelona entre 2006 y 2009.

(2) Anais Bonnel, «Pere Créixams, Les debuts parisiens, naissance d’un peintre, 1916-1928», en el catálogo Créixams. Montparnasse. Montmartre. 1916-1928, París, Centre détudes catalanes de I’Université París-Sorbonne, 2011. Véase también su texto «Benet, amic i crític de Créixams, vincle amb Catalunya», en Ouaderns de la Fundaciá Rafae/ Benet, O 25, Barcelona, 2010.