Costa Brava

Eliseu Meifrèn i Roig

Meifrèn i Roig, Eliseu

1858, Barcelona - 1940, Barcelona

Costa Brava, s/f

© Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Firmado en el ángulo inferior derecho: ''E. Meifren''
Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Óleo y lápiz sobre cartón

38 x 53 cm

CTB.2000.32

Historia de la obra

  • Castellana Subhastes, Barcelona, 16 de mayo de 2000. lote 98.

  • Colección Carmen Thyssen-Bornemisza.

2000 - 2001

Eliseo Meifrén i Roig. 1857-1940, Valencia, Museo del Siglo XIX, p. 133.

2001

Eliseo Meifrén i Roig, Pamplona, Centro de Cultura Castillo de Maya, p. 106.

2004

Pintura catalana del Naturalismo al Noucentisme. Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Madrid, Museo Thyssen-Bornemisza, n. 33, p. 106, lám.

2006

Meifrèn y el paisaje catalán en la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Los Arcos (Navarra), Casa de Cultura Carmen Thyssen-Bornemisza; Castejón (Navarra), Museo de Castejón, p. 44, lám. p. 45.

  • -Pintura Catalana del Naturalismo al Noucentisme. Colección Carmen Thyssen-Bornemisza. Llorens Serra, Tomàs (ed.). [Cat. exp. Museo Thyssen-Bornemisza]. Madrid, Fundación Colección Thyssen-Bornemisza, 2004, n. 33, p. 106. [Ficha de Imma Prieto].

  • -Meifrèn y el paisaje catalán en la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Los Arcos (Navarra), Casa de Cultura Carmen Thyssen-Bornemisza; Castejón (Navarra), Museo de Castejón, 2006, p. 44, lám. p. 45.

Informe del experto

Esta obra nos da a primera vista la sensación de estar inacabada, mitad óleo, mitad lápiz, nos remite más bien a la idea de un trabajo preparatorio: estudios y apuntes de su intensa labor investigadora. La obra de Meifren es amplia y extensa. Su herencia nos ha dejado centenares de óleos, dibujos a lápiz y a pastel. En todos ellos el tema del paisaje centra su atención. Su obsesiva idea de descubrir la esencia de la naturaleza le conduce una y otra vez a detenerse delante de las masas nebulosas del cielo, las diferentes tonalidades del mar y los perfiles que los pequeños pueblos de pescadores dan a la costa. No necesita detenerse en elementos decorativos o figurativos, su espíritu nos recuerda al de un humanista. No es exagerado recordar los dibujos de Leonardo, aunque éste fundamenta parte de su interés en el hombre y en los secretos que esconde su alma. La inercia que mueve a uno y otro es similar. Antes de tomar el lápiz o el pincel, su pintura requiere una gran observación, una contemplación profunda y minuciosa para poder traducir en la tela los secretos que esconde el universo terrestre.

Costa Brava podemos situarla en un punto medio entre su etapa de transición y de eclosión. En la última década del siglo XIX Meifren estudia y analiza el agua, otorgando al cielo un tratamiento uniforme, pero vamos viendo cómo, a medida que el nuevo siglo se abre paso, profundiza progresivamente en los celajes. Éstos irán abarcando un espacio mayor, hasta ocupar más de la mitad de la composición. Paralelamente dedicará una extrema atención al estudio de las nubes para conocer al detalle la filtración de la luz a través de éstas. Cualquiera de sus panorámicas parece sobresalir los límites del lienzo, como si se prolongasen de forma infinita.

El paisaje mediterráneo siempre suscitó en el artista un interés especial. Son bien conocidas sus estancias en Sitges y su participación en las fiestas modernistas del Cau Ferrat. De hecho, es Meifren quien da a conocer Sitges a su amigo y compañero Santiago Rusiñol, quien como sabemos hará de la pequeña villa su residencia habitual.

No es sólo este descubrimiento el que podemos atribuirle, pues a él le debemos también el hallazgo de Cadaqués y las costas del norte de Cataluña. Es muy probable que el cartón que aquí nos acompaña represente el pequeño pueblo de pescadores. En esa fecha Eliseu Meifren ya conocía bien sus calas y rincones, y, de hecho, adquirió una casa en Portlligat, donde años más tarde se estableció también el pintor surrealista.

La obra nos muestra un mar en calma, una playa que sale en busca del mar y el perfil de un pueblo sobresaliente entre el bosque que lo protege. A pesar de todo, el peso de la pintura recae en las nubes, de hecho conservamos algunos dibujos del artista en los que sucede lo mismo, como los pertenecientes a la Colección l’Amistat y que llevan por título Vista nocturna de Cadaqués o Cap de Creus. Ambos al carbón, muestran un detallado estudio de cielo ytierra, con especial incidencia en las nubes. Todo ello no hace más que reafirmar el refinamiento de retina y sentimiento del pintor barcelonés, como bien dijo el crítico Rafael Domenech con motivo de la exposición celebrada en el Salón Amaré de Madrid: «Meifrén no se contenta sólo con la visión externa de las cosas. Quiere penetrar en el fondo de ellas y arrancarles su alma».

Imma Prieto