Carnaval

Ricard Opisso i Sala

Opisso i Sala, Ricard

1880, Tarragona - 1966, Barcelona

Carnaval, s/f

© Ricard Opisso, VEGAP, Madrid, 2017

Firmado en el ángulo inferior derecho: "Opisso"
Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Lápiz y gouache sobre cartón

31 x 39 cm

CTB.1995.106

Historia de la obra

  • Galería Barcino Art, Barcelona, 30 de junio de 1995.

  • Colección Carmen Thyssen-Bornemisza.

2004

Pintura catalana del Naturalismo al Noucentisme. Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Madrid, Museo Thyssen-Bornemisza, n. 35, p. 110, lám.

2015

La rosa di fuoco. La Barcelona di Picaso e Gaudí, Ferrara, Palazzo dei Diamanti, n. 24, p. 52, lám.

  • -Pintura Catalana del Naturalismo al Noucentisme. Colección Carmen Thyssen-Bornemisza. Llorens Serra, Tomàs (ed.). [Cat. exp. Museo Thyssen-Bornemisza]. Madrid, Fundación Colección Thyssen-Bornemisza, 2004, n. 35, p. 110. [Ficha de Jordi À. Carbonell].

  • La rosa di fuoco. La Barcelona di Picaso e Gaudí, Ferrara, Palazzo dei Diamanti, 2015,  n. 24, p. 52, lám.  [Cat. exp.]

Informe del experto

Es de suponer que ningún artista ha sido tan diestro como Ricard Opisso en la descripción humorística de las festividades populares barcelonesas, y en concreto de aquellas que tuvieron lugar en la primera mitad del siglo XX.

El pintoresco carnaval es el tema de algunos de los dibujos de su plena madurez, momento en el cual el pintor había consolidado ya su popularidad de la mano de sus aplaudidas composiciones de multitudes, Debía también su fama al hecho de haber redescubierto la temática de la Barcelona de fin de siglo -los años de su juventud- y su significativa viabilidad comercial. A mediados de la década de los treinta expuso con éxito, en la galería barcelonesa de Joaquim Renart, una serie de dibujos realizados en esa etapa primeriza, En ellos retrataba a los bohemios artistas modernistas que se reunían en Els Quatre Gats, el mítico local regentado por Pere Rorneu, El marchante los descubrió casualmente en sus carpetas durante una visita a casa de Opisso, y con gran entusiasmo le animó a que los exhibiera en su galería de arte, Debido a la enorme aceptación de la exposición entre el público, desde ese momento y hasta su muerte el dibujante compuso centenares de evocaciones del ambiente artístico finisecular, que también describió con incisiva ironía y un gran sentido del humor en sus escritos autobiográficos. Algunos de estos textos fueron publicados a modo de artículos en la prensa barcelonesa durante la década de los cincuenta. Cabe señalar que uno de ellos se titula Carnaval en la Rambla y refiere los sucesos callejeros más cómicos ocurridos en los desfiles de los últimos años del siglo XIX. Nuestro dibujo corresponde, en general, a cuanto describe en el mencionado texto, donde se narra la gran cantidad de despropósitos y peleas que se producían anualmente.

Desde el punto de vista formal, la obra está visiblemente inacabada, cosa que nos permite vislumbrar el virtuoso y expresivo esquema dibujístico previo a la aplicación del color. El conjunto posee el mismo encuadre picado que utiliza en sus populares dibujos de multitudes, pues le permite describir un mayor número de anécdotas humorísticas de una manera clara e inteligible. Al igual que en el resto de sus obras de temática afín, el autor utiliza una figuración sintética e intensamente dinámica, que se adapta absolutamente a su funcionalidad descriptiva. La gran vivacidad de la escena, junto con la vehemencia gesticulante de los protagonistas y el cúmulo de calamidades, peleas y situaciones absurdas que se relatan dan una apariencia caótica y atolondrada al suceso descrito gráficamente. Arlequines, toreros y chinos, mujeres y niños desfilan a golpes por una transitada calle barcelonesa, que bien pudieran ser sus famosas Ramblas. Así pues, el tema ilustra perfecta- mente las palabras del autor cuando contaba en sus escritos cómo se entablaban con frecuencia en dichos festejos auténticas batallas campales. Éstas acababan, como es de suponer, con la intervención más contundente de las fuerzas del orden público.

Por su dominio técnico y el humor con el que supo narrar este tipo de anécdotas populares, no es de extrañar que Opisso se convirtiera en un artista aclamado por un enorme público de todas las edades y clases sociales.

En definitiva, el dibujo comentado constituye un ejemplo significativo del papel de cronista humorístico de la sociedad de su tiempo que asumió el artista durante buena parte de su trayectoria.

Jordi À. Carbonell