Boxes
Rueda, Gerardo
Madrid, 1926 - 1996
Boxes, c. 1964
Colección Carmen Thyssen-Bornemisza
College de cajas de cartón pintadas sobre tablex. Enmarcado por el propio artista.
36,7 x 27,7 cm
CTB.2005.5
Historia de la obra
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Subastas Christie´s Madrid, Lote 72, noviembre de 2005.
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Colección Carmen Thyssen-Bornemisza.
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-La tradición moderna en la Colección Carmen Thyssen. Monet, Picasso, Matisse, Miró. [Cat. exp. Museo Carmen Thyssen Málaga]. Málaga, Fundación Palacio de Villalón, 2011, p. 198-199 [ficha de Barbara Rose].
Informe del experto
Como reacción ante la expresividad del informalismo que caracterizaba a la pintura española de los años cincuenta y sesenta, Gerardo Rueda comienza a trabajar desarrollando una abstracción claramente lírica y pictórica. Inspirado en las obras de Ad Reinhardt y Mark Rothko que había visto en La nueva pintura americana -una exposición itinerante organizada por el Museum of Modern Art de Nueva York que recaló en Madrid en 1958-, Rueda comienza a oscurecer su paleta hacia tonos de marrón intenso y gris oscuro. Como estos artistas, redujo las formas a unos pocos elementos rigurosamente estructurados, produciendo obras sin parangón en la pintura europea del momento.
Al año siguiente, cuando expone en el pabellón español de la Biennale di Venezia, se inspira en los lienzos monocrornos anti-ilusionistas de Lucio Fontana y en 1961 emprende una serie de pinturas monocromas de textura delicada. A pesar de su sutil respuesta a estas importantes influencias, la concisión y la claridad se convirtieron en sus metas principales, conduciéndole al carácter arquitectónico y minimalista de sus construcciones pintadas, realizadas entre 1965 y 1972.
Conforme su estilo evoluciona, se hace cada vez más geométrico y más hard edge, subrayando su dedicación al constructivismo, cuya disciplina e ideales Rueda interpretó espléndidamente. Discreta y poética, su obra invoca un silencio relacionado con la estética contenida del budismo zen en el que le introdujo su amigo Fernando Zóbel.
Rueda comprende de forma intuitiva, y más tarde expresa verbalmente, el hecho de que el formato no depende de un gran tamaño sino del delicado equilibrio de las escalas. De este modo, incluso sus construcciones pequeñas, como los relieves de cajas de cerillas, tienen una nonumentalidad tan enorme y tan impresionante como las villas palladianas que visitó en Venecia. De hecho, cuando Rueda escribe sobre la Bienal de Venecia de 1962, señala que la pintura grande no es necesariamente una gran pintura. Este sentido del equilibro es característico de su estilo personal.
Durante los años sesenta, las obras de Rueda se desarrollan con rapidez y alcanza su madurez estilística con sus relieves monocromos, un conjunto excepcional de obras que se proyectan en un espacio tridimensional y así contradicen el ilusionismo académico con la literalidad del arte minimalista americano. Considerado el único constructivista español, Rueda utiliza la geometría para crear estructuras arquitectónicas monumentales cuya escala no depende tanto del tamaño como de la relación de los elementos con su ámbito pictórico.
Rueda transformaba intencionadamente objetos corrientes, en este caso cajas de cerillas que coleccionaba, en arte. Esta metamorfosis del día a día en la forma más grande de la estética daba a estas obras un tipo de aura mágica. Los objetos expresan un espíritu democrático porque están hechos de «pobres» objetos encontrados en lugar de utilizar materiales caros, más propios del arte académico. En estas obras, como en los paquetes de cigarrillos y cajas de cerillas acumuladas, también usa elementos modulares que pueden relacionarse con el arte povera italiano y con el arte concreto y el hard edge americano. Los assemblages de las cajas de cerillas recuerdan la estructura de las famosas casas colgadas de Cuenca. Son un concepto totalmente original y único del collage tridimensional.
Estas obras representan la síntesis de las estructuras formales de los estilos arquitectónicos clásicos con los que Rueda siente afinidad a lo largo de toda su vida. Rueda es un riguroso racionalista y un intelectual que viajó por el mundo visitando monumentos históricos y museos, y concretó una visión del orden y la armonía ideal en un conjunto de obras que muestra una extraordinaria consistencia y una probidad intelectual nunca cuestionada.
Su sentido de la simplificación y reducción le llevan a transformar estas figuras arquitectónicas en volúmenes geométricos, que combinan superficies planas con perspectivas. Partiendo de la escala modesta de estos collages tridimensionales, Rueda continua pintando relieves de gran escala y maquetas para esculturas públicas que proyectan su visión en una escala arquitectónica literalmente monumental.
Del rigor estructural de sus composiciones que rima con la arquitectura del marco surge una suerte de ritmo contrapuntístico que recuerda las repeticiones e inversiones de la música clásica, como por ejemplo las Variaciones de Bach. La reducción de su paleta a la gama monocroma o de pocos colores refleja la de artistas abstractos como Ellsworth Kelly, cuya estética cobró forma en París, cuando Rueda absorbía allí mismo las novedades más avanzadas del constructivismo concreto.
Barbara Rose