Naturaleza muerta con manzanas, 1946

Rafael Durancamps i Folguera

Durancamps i Folguera, Rafael

1891, Sabadell - 1979, Barcelona

Naturaleza muerta con manzanas, 1946

© Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Firmado en el ángulo inferior derecho: "Durancamps"
Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Óleo sobre lienzo

67 x 92 cm

CTB.1996.104

Historia de la obra

  • Subastas Brok, Barcelona, lote 441, 20 de junio de 1996.

  • Colección Carmen Thyssen-Bornemisza.

2003

Barcelona, 2003. p. 68.

2004

Pintura catalá do Naturalismo ao Noucentisme. Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Santiago de Compostela, Fundación Caixa Galicia, n. 29, p. 100.

2004

Pintura catalana del Naturalismo al Noucentisme. Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Madrid, Museo Thyssen-Bornemisza.

2007

Pintura Catalana del Naturalismo al Noucentisme. Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Oviedo, Sala de Exposiciones Banco Herrero, n. 57, p. 162.

2010

Del Naturalismo al Noucentisme en la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Los Arcos (Navarra), Casa de Cultura Carmen Thyssen-Bornemisza; Tudela (Navarra), Catel Ruiz, n. 4, p. 28, lám. p. 29.

  • -Miralles, 1991. p. 224-225 (reprod).

  • -Pintura catalana del Naturalismo al Noucentisme. Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Madrid, Museo Thyssen-Bornemisza, 2004.

  • -Pintura Catalana del Naturalismo al Noucentisme. Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Oviedo, Sala de Exposiciones Banco Herrero, 2007, n. 57, p. 162.

  • -Del Naturalismo al Noucentisme en la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Los Arcos (Navarra), Casa de Cultura Carmen Thyssen-Bornemisza; Tudela (Navarra), Catel Ruiz, 2010, n. 4, p. 28, lám. p. 29.

Informe del experto

Naturaleza muerta con manzanas es un excelente ejemplo de uno de los grandes temas de Durancamps: el bodegón. Es una pintura de madurez donde se refleja su tan pregonado estudio de los maestros españoles, especialmente de Velázquez, como su paso por París.

Su calidad, como la del conjunto de la obra de Durancamps, está basada en la confección propia de los colores y en haber estudiado y llevado a la práctica técnicas antiguas aprendidas, indiscutiblemente, de los maestros españoles en el Museo del Prado y después del conocimiento de los impresionistas. Él mismo cita repetidamente el magisterio de Velázquez, Goya o El Greco, así como el estudio de Chardin, Ingres, Delacroix, Corot, Courbert y Millet antes de pasar a analizar a Degas, Pissarro, Monet, Renoir, Sisley y, especialmente, Manet y Cézanne.

Admira a los grandes artistas franceses y teoriza sobre cómo habían fundamentado su pintura en el conocimiento de los grandes maestros españoles: Corot en Velázquez, Manet en Goya, Cézanne en El Greco. En contraposición al afrancesamiento de la pintura moderna española, desarrolla de muchas formas su concepto de españolización de la escuela francesa del siglo XIX.

Él se confesaba tradicionalista por naturaleza y seguidor a ultranza del clasicismo español, lo cual si bien en la técnica se considera un juicio acertado en lo referente a la estética y a la plástica se somete al ritmo francés. Durancamps llega a París con el criterio de no alejarse de la figuración y se encuentra cómodo con los impresionistas. Su realismo es, no obstante, excluyente; de ahí que se muestre inconformista y rebelde.

De todas sus obras, las naturalezas muertas y los interiores son las que más se acercan al clasicismo que propugnaba. Son las más realistas y las que más demuestran su proximidad a la tradición española, indiscutible en el tratamiento de luz y de sombras.

La naturaleza muerta que nos ocupa ilustra perfectamente la importancia que Durancamps daba a la pintura por ella misma. Tiene buena técnica y disposición equilibrada de los espacios y de los tonos. Los objetos, más que tener importancia por sí mismos, sirven al artista para captar un instante concreto de luz.

Gemma Ylla-Català