Bodegón con frutas

Louise Moillon

Bodegón con frutas

Moillon, Louise

París, 1610 - 1696

Bodegón con frutas, 1637

© Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Firmado y fechado a la derecha del zócalo: ''Louys´ Moillon/ 1637''.
Colección Carmen Thyssen-Bornemisza en préstamo en el Museo Thyssen-Bornemisza.

Óleo sobre lienzo

87,5 x 112 cm

CTB.1956.12

Historia de la obra

  • Knoedler & Co. Gallery, Nueva York

  • Colección particular, Francia

  • Thyssen-Bornemisza Collection, Lugano, 1956

  • Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

1959 - 1960

Collectie Thyssen-Bornemisza / Sammlung Thyssen-Bornemisza, Rótterdam, Museum Boijmans Van Beuningen; Essen, Museum Folkwang, n. 88

1999 - 2000

Naturalezas pintadas de Brueghel a Van Gogh. Pintura naturalista en la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Madrid, Museo Thyssen-Bornemisza, n. 9, pp. 56-57

2001

De Van Dyck a Goya. Maestros Antiguos de la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Castellón, Museo de Bellas Artes, n. 11, p. 62

2016

Les cinq sens dans la peinture. Cat. Exp. Villa Vauban-Musée d´Art de la Ville de Luxembourg, 2016. n. 11, p 41-43.

  • -Wilhelm, J.: »Louise Moillon». En L’Oeil. Septiembre 1956 , p. 8, lám.

  • -Heinemann, Rudolf J.: Sammlung Schloss Rohoncz. Castagnola-Lugano, Stiftung Sammlung Schloss Rohoncz, 1958, n. 284a.

  • -Collectie Thyssen-Bornemisza (Schloss Rohoncz): 110 meesterwerken Europese schilderkunst van de XIVe-XVIIIe eeuw: 14 november 1959-3 januari 1960. [Cat. exp.]. Rotterdam,  Museum Boymans-van Beuningen, 1959 , n. 88, lám. 57.

  • -Fare, Michel: La nature morte en France; son histoire et son évolution du XVIIe au XXe siécle. Ginebra, P. Cailler, 1962-1963, vol. 1, p. 100, lám.; vol. 2, lám. 50.

  • -Heinemann, Rudolf J. (ed.):  The Thyssen-Bornemisza Collection. Ebbinge-Wubben, Johann; Salm, Christian y Sterling, Charles. Lugano-Castagnola, Villa Favorita, 1969 [Ed. en alemán 1971] , vol. 1, n. 217, p. 238, lám.; vol. 2, lám. 304 [ – Ficha de Sterling]

  • -Naturalezas pintadas de Brueghel a Van Gogh. Pintura naturalista en la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Madrid, Museo Thyssen-Bornemisza [Cat. Exp. Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid], 1999, n. 9, pp. 56-57.

  • -De Van Dyck a Goya. Maestros Antiguos de la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Castellón, Museo de Bellas Artes [Cat. Exp. Museo Bellas Artes Castellón], 2001, n. 11, p. 62.

  • -Colección Carmen Thyssen-Bornemisza. Arnaldo, Javier (ed.). 2 vols. Madrid, Fundación Colección Thyssen-Bornemisza, 2004, vol. 1, p. 126, illus. p. 127 [Ficha de Sam Segal].

  • -Borobia, Mar and Alarcó, Paloma (eds.): Museo Thyssen-Bornemisza. Obras escogidas. Madrid, Fundación Colección Thyssen-Bornemisza, 2011, p. 92, illus. p. 93.

  • -Les cinq sens dans la peinture. Cat. Exp. Villa Vauban-Musée d´Art de la Ville de Luxembourg [Cat. Exp. Luxembourg], 2016. n. 11, p 41-43. lám. p. 41.

Informe del experto

Delante, a la izquierda, vemos un cuenco chino con fresas, un tallo suelto con fresas al lado y un ramo de grosellas. Detrás hay tres alcachofas y dos manojos de espárragos. En la mitad derecha del cuadro vemos una plataforma de barro apoyada en dos ladrillos más o menos toscos. En ella hay una cesta con albaricoques, ciruelas y cerezas. Delante del cesto hay tres albaricoques partidos por la mitad, uno de ellos con hueso.

Los objetos están cubiertos en la parte superior, por una bóveda verde. En ella se reproducen ingeniosamente las texturas del haz y el envés de hojas de diferentes variedades de frutas -cada una con sus curvas características-, de espárragos y alcachofas -reproducidos en claroscuro en numerosos matices de verde-. En las frutas también se aprecian muchos matices sutiles de color armonizados. Toda la composición es equilibrada y está dominada por una rigurosa serenidad. La luz de la izquierda se concentra sobre los albaricoques de la cesta, sin perfiles agudos. Sombras acentuadas confieren profundidad a la imagen.

La obra de Louise Moillon experimentó entre los años 1629 y 1637 una verdadera metamorfosis. Al principio pintaba composiciones sencillas y simétricas con una mesa vista desde arriba, animada con cestas de frutas u otros objetos, con los matices de color muy poco trabajados e iluminación plana. Hacia 1637 su obra posee ya una estructura refinada en la que los objetos se superponen de una manera natural, el follaje adquiere una importante función decorativa, al tiempo que la paleta es rica y la iluminación está más concentrada. La presente obra es una pieza cumbre de esta evolución. Se emparenta sobre todo con una sencilla composición realizada en 1636 de una cesta con uvas y melocotones sobre una plataforma de piedra parecida. Las obras fechadas en época posterior pierden sensiblemente en destreza y sentido artístico.

Probablemente esta pintura no tenga un significado alegórico. Sin embargo, éste es patente en una serie de sus obras primerizas. Así parece deducirse de la presencia de insectos en su obra realizada hasta 1631, a menudo con una función simbólica, pero que pudieron haber llegado a convertirse en un cliché. Dos grandes escenas de mercado con frutas de 1629 y 1630, son un buen ejemplo de ello. La fruta se exhibe en cestas baratas y en una valiosa bandeja china sobre una mesa grande. En los dos cuadros vemos en la parte delantera central una gran piel de manzana ensortijada que cuelga del borde de la mesa con una mosca posada, y una piel pequeña con una mosca también. Algunas manzanas de una gran cesta están picadas o tienen puntos de putrefacción. Hay moscas también en los albaricoques y en las ciruelas. De un estante en segundo plano cuelga un racimo de uvas y a la derecha y detrás hay cerezas rodeadas de hojas de castaño en una cesta. La piel de manzana con puntos podridos y una mosca sobre un tablero, es un motivo típico de los pintores holandeses Floris van Dyck y Nicolaes Gillis en su obra de 1610 a 1622. Donde la piel se une a la fruta parcialmente pelada, volvemos a encontrar el influjo del pintor Pieter Claesz, también afincado en Haarlem, en una obra de 1622. Más tarde será la representación de un limón parcialmente pelado la que sustituya a la manzana. Motivo recogido por muchos artistas. En las pinturas de Van Dyck y Gillis, vemos la mesa vista desde arriba, y los objetos aislados, lo que sucede también en el caso de Louise Moillon. En la obra de los pintores de Haarlem, probablemente existe un mensaje moral: se plantea al observador la elección entre el bien y el mal. La manzana se ve muchas veces como el fruto del Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal del Génesis. La palabra latina Malus también significa malo. Una mosca es el símbolo de la corrupción. Los albaricoques, ciruelas y espárragos se entienden a menudo como símbolos del placer de los sentidos. Las uvas, cerezas y fresas eran, por el contrario, símbolos de Cristo: el vino representa en la Eucaristía la sangre de Cristo; las cerezas son la sangre roja y las fresas, frutas primerizas de la primavera, símbolo de la Resurrección.

Sam Segal