Barcelona, vista desde el agua, 1812-1815

Francesc Fontanals i Rovirosa

Fontanals i Rovirosa, Francesc

Vilanova i la Geltrú, Garraf, 1777 - Barcelona, 1827

Barcelona, vista desde el agua, 1812-1815

© Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Inscripción en tinta negra. Franja inferior: "Barcelona"
Inscripción trasera en tinta negra: "Pintado por Fontanals Di. 1812"
Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Gouache sobre papel pegado a cartulina

12,4 x 37,8 cm

CTB.2003.10

Historia de la obra

  • Subastas Sotheby´s, Londres, Lote 70, 9 de julio de 2003.

  • Colección Carmen Thyssen-Bornemisza.

Informe del experto

La imagen de  Barcelona, asociada a su condición de ciudad portuaria, adquirió una gran popularidad, hasta el punto de llegar a convertirse en un lugar común, utilizado por todos aquellos artistas que con sus producciones contribuyeron a fijar la iconografía del lugar (1).

Desde el siglo XVII proliferan las estampas destinadas a publicitar este espacio geográfico, siendo mayoritarias la realizaciones de aquellos grabadores que a la natural condición de artista, unen la de viajero. Esta coincidencia determina la aparición de un tipo de vedutti muy reiterativas, presididas por un gusto por la realización de amplias panorámicas, con la utilización de un idéntico, o por lo menos, parecido punto de vista. En términos generales, la mayoría de ellas, en coincidencia con el dibujo que comentamos, explotan el estereotipo de la vista de la ciudad contemplada desde el mar, remarcando el carácter de una urbe abierta al Mediterráneo. De igual modo, el icono geográfico incluye determinadas servitudes: una amplia franja costera, la ciudad circundada, y encorsetada, por una muralla que le impide expandirse y, finalmente, tanto en el interior, como en el exterior, la representación de edificios singulares, que enriquecen el paisaje urbano, con un repertorio amplio, no siempre bien descrito, de la riqueza monumental y de un pasado patrimonial, de procedencia medieval, muy esplendoroso.

Si fijamos nuestra mirada en las referencias visuales exteriores, aquellas que se emplazan en el primer término de la obra de Fontanals, o bien las que podemos vislumbrar en el horizonte, descubrimos la presencia de edificios: el faro del puerto y de accidentes geográficos montañosos: Montjuïc o la montaña de Montserrat, utilizados como recursos instrumentales para enmarcar el territorio.

Una vez precisadas estas premisas iconográficas, podemos adentrarnos en el análisis del lugar que ocupa este dibujo en el contexto de la actividad artística de Fontanals. De hecho, la principal ocupación del autor fue el cultivo de la técnica del grabado y sus incursiones en la práctica del dibujo fueron mucho más esporádicas, sin que llegara a descollar como un gran dibujante. La escasa producción de dibujos que de él conocemos, convierte esta composición en un caso, si no del todo excepcional, sí muy infrecuente. Por otro lado, la mayor parte de este grupo de trabajos tiene un marcado cariz académico, dado que se trata de actuaciones muy relacionadas con su actividad formativa y con las prácticas de aprendizaje vinculadas al marco académico en el que completó el proceso formativo. Otro grupo de dibujos aparece directamente relacionado con su labor como grabador, o incluso como copista de obras de pintores canónicos (2). Con relación a los primeros, es evidente que nos estamos refiriendo a obras con finalidad instrumental; utilizadas como modelos que encuentran su correspondiente réplica grabada.

En cualquier caso, el dibujo que comentamos viene a enriquecer y diversificar la aportación de Fontanals a la historia del arte. Como una hipótesis de trabajo plausible, podemos apuntar que, dadas sus características, entre las que sobresale la presencia de una cartela con el nombre de la ciudad, pudiera tratarse de un dibujo preparatorio para una estampa que, o bien no llegó a realizar, o que si lo hizo, desconocemos el paradero de alguna de ellas.

Con respecto a la fecha de realización de la obra, parece más que cuestionable la del año 1812, que aparece sobre la trasera de la obra, dado que, en ese mismo período cronológico, está perfectamente documentada la presencia del artista en la ciudad de Dijon (3) . A nuestro juicio resulta más lógico situarla en torno a 1815, momento en el que Fontanals, transcurrido el tiempo de cautiverio, ya se encuentra en Barcelona.

Francesc M. Quílez Corella

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(1) Sobre la iconografía de la ciudad, véase, Soley, R.,  Atles de Barcelona, Barcelona, 1998, 2 vol.

(2) Al respecto, véase, nuestro propio estudio. Quílez Corella, F.M., «Aportacions documentals per al coneixement de la vida i l’obra del gravador Francesc Fontanals i Rovirosa (I)», Butlletí del Museu Nacional d’Art de Catalunya, 5, Barcelona, 2001, p. 93-108 i «Aportacions documentals per al coneixement de la vida i l’obra del gravador Francesc Fontanals i Rovirosa (II)», Butlletí del Museu Nacional d’Art de Catalunya, 6, Barcelona, 2002, p. 55-66.

(3) Véase, Quílez Corella , F.M., Cit. supra, n. 2.