Atardecer en la playa

Segundo Matilla i Marina

Matilla i Marina, Segundo

1862, Madrid - 1937, Teià

Atardecer en la playa, s/f

© Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Firmado en el ángulo inferior derecho: "S. Matilla"
Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Óleo sobre lienzo

66 x 100 cm

CTB.1996.95

Historia de la obra

  • Colección Carmen Thyssen-Bornemisza.

1997 - 1998

El paisatgisme català del naturalisme al noucentisme en la Col·lecció Carmen Thyssen-Bornemisza, Andorra, Sala d'Exposicions del Govern d'Andorra, n. 18, p. 72, lám. p. 73.

2003

El paisatge en la pintura catalana del canvi de segle (1870-1935). Col·lecció Carmen Thyssen-Bornemisza, Manresa (Barcelona), Sala d'Exposicions del Centre Cultural el Casino, n. 11, p. 42, lám. p. 43.

2005

El mar en la pintura española. Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Valencia, Sala de Exposiciones del Edificio del Reloj, Puerto de Valencia, n. 16, p. 66, lám. p. 67.

2013

Sisley, Kandinsky, Hopper. Col·lecció Carmen Thyssen, Sant Feliu de Guíxols, Espai Carmen Thyssen, p. 42, lám. p. 43.

  • -El paisatgisme català; del naturalisme al noucentisme en la Col·lecció Carmen Thyssen-Bornemisza. Llorens Serra, Tomàs (ed.). [Cat. exp. Andorra, Sala d’Exposicions del Govern d’Andorra, 1997-1998]. Andorra, Ministeri de Cultura, 1997, n. 18, p. 72. [Ficha de Jaume Socias].

  • -El paisatge en la pintura catalana del canvi de segle (1870-1935). Col·lecció Carmen Thyssen-Bornemisza, Manresa (Barcelona), Sala d’Exposicions del Centre Cultural el Casino, 2003, n. 11, p. 42, lám. p. 43.

  • -El mar en la pintura española. Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Valencia, Sala de Exposiciones del Edificio del Reloj, Puerto de Valencia, 2005, n. 16, p. 66, lám. p. 67.

  • -Sisley, Kandinsky, Hopper. Col·lecció Carmen Thyssen, Sant Feliu de Guíxols, Espai Carmen Thyssen, 2013,  p. 42, lám. p. 43.

Informe del experto

Una playa amplia, con un poco de vegetación en primer plano y una gran barca varada en medio. A su alrededor, y más lejos, mucha gente de mar en plena actividad, haciendo fuego, arrastrando las redes o llevando los cestos. En el mar, otra barca cerca y diversas velas en el horizonte. Agua y cielo tienen el mismo tono rosado, mientras que  las nubes empiezan a tornarse grises. Como grises son, al fondo a la izquierda, los edificios a contraluz de la cercana ciudad.

Pese a la hora, el cuadro no es melancólico, como tan a menudo pasa con el paisajismo impresionista catalán, que sin duda lleva una buena mezcla de! romanticismo de final de siglo: ésta es una de las características de la pintura de Segundo Matilla, siempre luminosa y de colores vivos y alegres. Otro punto que hay que destacar es la agilidad y la gracia con que se pintan las pequeñas figuras, que recuerdan que el pintor no fue sólo un gran paisajista, sino también un buen retratista, algo de lo que no cabe sorprenderse en quien fue nombrado discípulo predilecto de Caba.

Esta marina es una prueba preciosa del valor de Malilla, de su facilidad y dominio de la técnica, que, sin duda, fueron propias de una predisposición natural, pero también adquiridas con años de incesante trabajo; se dice que pintaba diez o doce horas diarias.

Jaume Socías Palau.