Alaró III, 1978

Manuel Hernández Mompó

Hernández Mompó, Manuel

Valencia, 1927 - Madrid, 1992

Alaró III, 1978

© Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Colección Carmen Thyssen-Bornemisza.

Cristal, metacrilato, acrílico, táblex y acero.

51 x 51 x 51 cm

EDEC.05.14

Historia de la obra

  • Subastas Christie´s, Madrid, Lote 62, 5 de octubre de 2005.

  • Colección Carmen Thyssen-Bornemisza.

2011

La tradición moderna en la Colección Carmen Thyssen. Monet, Picasso, Matisse, Miró, Málaga, Museo Carmen Thyssen Málaga, p. 202-203.

  • -La tradición moderna en la Colección Carmen Thyssen. Monet, Picasso, Matisse, Miró. [Cat. exp. Museo Carmen Thyssen Málaga]. Málaga, Fundación Palacio de Villalón, 2011, p. 138, lám. p. 202-203  [ficha de Inés Vallejo].

Informe del experto

La obra de Manuel Hernández Mompó refleja el mundo que lo rodea. La realidad tangible, con sus calles, sus gentes y sus mercados, pasa a su pintura traducida en una impresión. Si en la década de 1960 su obra puede entenderse como la de un creador de ambientes, en los años setenta sus composiciones tienden a una marcada esquematización. Los personajes que habían inundado hasta entonces su pintura, testigos del interés del artista por plasmar lo vivo y lo cotidiano, quedan reducidos a una serie de precisos trazos y signos. En sus lienzos de este momento, continúan presentes el blanco de los fondos, recuerdo de la luz mediterránea de su Valencia natal, y el gusto por el color, que distingue al artista dentro de una generación interesada por plasmar la veta dramática de los acontecimientos históricos en rojo, blanco y negro. En definitiva, sus lienzos están llenos de un derroche de alegría por vivir y su obra resulta una apuesta positivista por el ser humano.

En 1977 Hernández Mompó da un paso más allá en su personalísimo lenguaje. Intentando eliminar la preparación blanca que el lienzo requiere, comienza a utilizar un soporte transparente que lo llevará a trabajar la escultura. El paso a la tridimensionalidad le permite, como él mismo definirá en el catálogo de su exposición en Juana Mordó dedicada a estos trabajos,

que formas y colores queden «liberados del espacio limitado». Cuando el artista se traslada a un pequeño pueblo del interior de la isla de Mallorca, aborda un uso más complejo de estas superficies: trabaja sobre varias de ellas uniéndolas en el interior de un cubo de cristal sobre una plancha metálica. Estas composiciones, tituladas Alaró por el pueblo mallorquín del
mismo nombre donde son realizadas, abandonan el estatismo del fondo blanco y trasladan los personajes propios del mundo del pintor al espacio del espectador. Asimismo, frente a la obra sobre lienzo, el uso de varias planchas de metacrilato interrelacionadas genera múltiples puntos de vista a la hora de acercarse a cada una de estas piezas. Siguiendo de nuevo las palabras del artista, «las escenas pintadas se integran en el espacio real y la sorpresa […] acerca más al juego positivo del diálogo».

Los Alaró serán determinantes en la producción de Hernández Mompó. La esquematización conseguida en ellos y la soltura adquirida al liberarse del fondo tendrán consecuencias a la hora de trabajar de nuevo sobre lienzo. De esta manera, su pintura de finales de los años setenta y primeros ochenta alcanzará una libertad total que caracterizará su lenguaje de madurez.

Inés Vallejo