Joven sentado a una mesa delante de una taza

María Blanchard

Blanchard (Gutiérrez Blanchard), María

1881, Santander - 1932, Paris

Joven sentado a una mesa delante de una taza, chica, 1931-32 (Jeune assis à table face à une tasse, Fillette)

© María Blanchard, 2021

Sin firmar
Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Óleo sobre lienzo

73 x 60 cm

CTB.2021.30

Historia de la obra

  • Athelier de la artista

  • Carmen Gutierrez Blanchard

  • Colección particular, París

  • Subastas Segre, Madrid. Subasta junio de 2021. Lote 302

  • Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

2024

María Blanchard. Pintora a pesar del cubismo. Museo Picasso Málaga. P. 183.

  • – Caffin Madaulo, L.: Catalogue Raisonné. Vol I. Ed. Museo de Arte Español Contemporáneo, Madrid, 1982, reprod. pág. 36.

  • – Salazar, M.J.: María Blanchard. Catálogo Razonado 1889-1932. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Ed. MNCARS y Telefónica , Madrid, 2004, nº 332. reprod. pág. 707.

  • -María Blanchard. Pintora a pesar del cubismo. Museo Picasso Málaga [Cat. Exp.]. Ed. Fundación Museo Picasso Málaga. Legado Paul, Christine y Bernard Ruiz-Picasso. Junta de Andalucía, 2024. P. 183.

Informe del experto

Podemos rastrear en la trayectoria artística de Maria Blanchard,(1881-1932), un tiempo de formación y búsqueda, adentrándose posteriormente con fuerza y personalidad en el cubismo para finalmente en torno a 1920 retoma como centro de su producción, la figura en la que se vislumbra la pervivencia de Cézanne.

En esta, su última etapa, de retorno al orden, concibe de forma recurrente piezas de gran calidad en la que gusta de plasmar imágenes de niños o de jóvenes, situados en espacios atemporales,  que derivan de los grandes clásicos de la pintura, siempre en su entorno más cercano, en el ámbito de su propio hogar.

Como se percibe en este trabajo, es deudora de cubismo, en sus estructuras e incluso en los fuertes  volúmenes con que compone la figura; representa a la joven, como en obras anteriores, enfrentada como de tres tercios al espectador; modo original y personal   que adoptó, desde sus inicios en el taller de Manuel Benito, en sus años de formación en Madrid.

La ruptura con la solidez de las anteriores representaciones, la soltura en su factura, así como  una liberación cromática, nos indica una avanzada fecha de creación.

Obra interesante,  gran composición, un tanto inacabada ; rezuma  sensibilidad,   dulzura y tristeza   la imagen de esta joven,  abstraída en apesadumbrados pensamientos; siempre hay algo de autobiográfico en estas composiciones.

María Blanchard, la tenía en su estudio en el momento de su fallecimiento como atestiguan las fotografías conservadas de ese momento.

María José Salazar