Retrato de una niña
Caba i Casamitjana, Antoni
1838, Barcelona - 1907, Barcelona
Retrato de una niña, 1891 (Retrato de la niña María Cornet Casanovas)
Firmado en el ángulo inferior derecho: "A. Caba/1891"
Al dorso: marca de la antigua casa Planella de Barcelona.
Colección Carmen Thyssen-Bornemisza.
Óleo sobre lienzo
115 x 70 cm
CTB.1997.47
Historia de la obra
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Por donación, 1997
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Colección Carmen Thyssen-Bornemisza
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-La Pintura Preciosista Española de la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza. Llorens Serra, Tomàs y Garín, Felipe (ed.). [Cat. exp. Edificio del Reloj del Puerto de Valencia]. Nápoles, Electa, 1999, n. 2, p. 42. [Ficha de Francesc Fontbona].
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-“Influencers” en el arte. De Van Goyen al “Pop Art”. Museu Carmen Thyssen Andorra.[Cat. Exp. Museu Carmen Thyssen Andorra.], Andorra, 2019, p. 22, 23, 102 y 103 [Ficha de Francesc Fontbona]
Informe del experto
En la Barcelona de la segunda mitad del siglo XIX vincularse a la Escuela Oficial de la Llotja como profesor solucionaba Ia vida profesional de un artista. Fué, por lo menos durante la primera mitad de la centuria, la principal salida de un pintor o un escultor; pero por el contrario rnuy a menudo este camino impedía .al artista en cuestión volar más alto al quedar apartado de los circuitos internacionales del rnercado del arte a causa de su dedicación intensa a la docencia.
Antoni Caba, que empezó en la órbita del Romanticismo nazarenista, tras ampliar estudios en Madrid y en París, y dedicarse al muralisrno y a Ia pintura de pompa y circunstancia, fué de los que se orientaron hacia la docencia oficial: fué profesor de Colorido y Composición en la Escuela de la Llotia de Barcelona desde 1870, y en 1887 alcanzaría la dirección de aquella entidad, en la que representó la consolidación de un formalismo convencional que acentuó eI divorcio ya existente entonces entre las virtudes plásticas predicadas por la, docencia pública y las nuevas inquietudes de muchos de los artistas más jóvenes.
Caba compaginaría siempre, sin embargo, la docencia con el retrato, género del que fué uno de los más prestigiosos cultivadores en Catalunya, dentro de un realismo adusto y directo, poco propenso a fantasías ni decorativismos. Asi como; esquematizando, Paco Masriera fué el retratista de las clases altas, con un toque de frivolidad y de exhibicionismo, Caba lo fué de las clases medias-altas y de los profesionales; y sus retratados estaban siempre como adornados de virtudes atávicas y mostraban una actitud austera y constructiva. Seguramente si hubiera que buscar al pintor que mejor retrató la burguesía seria y discreta que levantó la Catalunya ochocentista, la mejor elección recaería en Caba, más que en la de otros pintores que dieron una versión más superficial y afrancesada de una clase social que cuando se disfrazaba de «gran mundo» sonaba a falsa.
El presente retrato infantil se inscribe en una ya larga trayectoria de retratos de este tipo realizados por Caba. Por citar sólo algunos están el de Lluïsa de Casanova, del 1875, el de la Niña Á.Roure del 1876, el muy difundido de Anna de Barnola del 1878, o el de Clotilde de Tamburini, del 1885. En el que ahora nos ocupa, Caba exhibe una técnica detallista en la figura, que podría, inducir a fecharlo en un año bastante anterior al consignado al pie de la firma. En cambio, el paisaje del fondo, elemento poco habitual en los cuadros de Caba. pintor figurista con escasas incursiones al exterior-pesa haber sido uno de los «descubridores» de Olot el 1870- presenta una factura colorista y suelta que denota, como mínimo, el conocimiento cómplice del Impresionismo.
Francesc Fontbona