Plaza parisina
Souto, Arturo
Pontevedra, 1902 - México, 1964
Plaza parisina, s.f.
Firmado en el ángulo inferior izquierdo: "Souto"
Colección Carmen Thyssen-Bornemisza
Óleo sobre lienzo
60 x 70 cm
CTB.1999.90
Historia de la obra
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Durán Subastas de Arte, Madrid, Subasta 342, Lote 67, noviembre de 1999.
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Colección Carmen Thyssen-Bornemisza.
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– Sons. Analogías musicales en la pintura. Museu Carmen Thyssen Andorra [Cat. Exp. Com.: Giró,P.], Ed. Fundació Museu Andorra (Museand), 2024. P. 66, 67, 85, 138, 229 y 230 [Ficha de Pilar Giró]
Informe del experto
La obra Plaza parisina de Arturo Souto invita a indagar en la relación de este pintor con la capital francesa.
Arturo Souto pertenecía al grupo de artistas gallegos Os Novas, un movimiento vinculado a las vanguardias, amplio y diverso, que quería renovar el arte gallego a partir de 1920. Su interés, como el del resto de artistas gallegos de esta corriente de pensamiento, por lo que estaba pasando en Europa era evidente y la mayoría de ellos pudo obtener becas para realizar estancias en París.
Souto viaja por primera vez a París en 1926, pero será más relevante su segundo viaje, el que realiza en 1928, ya que puede hacer una larga estancia gracias a la beca de la Diputación de Pontevedra. Asiste a clases de pintura en la Académie des Beaux-Arts. La recuperación de la figura y el Retorno al Orden toman toda su atención. En este período experimentará con formas envolventes y dará rienda suelta a su creatividad.
Vuelve a París al menos otras dos veces: en el año 1935, en el que toma contacto con Picasso y en 1936 en que da como residencia París para participar en el Salón Nacional de ese año. En 1939 parte al exilio desde Barcelona y tras un periplo que le lleva de Burdeos a La Habana, pasando por Nueva York, Los Ángeles y Filadelfia, en junio de 1942 se instala en México. En la década de los años 40 los temas de su pintura evocan la España profunda o el París estilizado por la memoria.
Plaza Parisina es una obra sin fechar, por lo que se hace difícil afirmar que Souto la pintara durante alguna de sus estancias en la ciudad. La temática hace referencia a un París idealizado, pues el transporte de carruajes a caballo a finales de la década de los años 1920 es casi residual, así como el tipo de vestimenta que se intuye en las siluetas oscuras que se desplazan por la obra, cronológicamente tampoco es acorde a su época. Ello nos llevaría a afirmar que se trata de un París pintado desde el recuerdo.
Seguramente para Souto más interesante que el tema en sí, fuese la experimentación en la simplificación de las formas, sin abandonar representación figurativa, utilizando un lenguaje expresionista derivado del fauvismo que seguro despertó su interés muy probablemente durante su segunda estancia en la capital francesa.
La intensidad lumínica, la pureza de los amarillos, azules y bermellones que aplica en Plaza parisina, enlazan con la fuerza de los cromatismos de Derain, Vlaminck y Matisse. La composición recuerda a algunas obras de Gabriele Münter como por ejemplo Vista desde la casa del hermano de la artista, Bonn (1908) también en la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza.
Pilar Giró