Marina de Ibiza

Pancho Cossío

Cossío, Pancho

San Diego de los Baños, Cuba, 1894 - Alicante, 1970

Marina de Ibiza, c. 1960

© Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Firmado en el ángulo inferior derecho: "Cossio"
Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Óleo sobre lienzo

35 x 55 cm

CTB.1999.95

Historia de la obra

  • Colección Manuel Sánchez Monllor, Alicante.

  • Arte. Información y Gestión, lote 190, Madrid, 11 de noviembre de 1999.

  • Colección Carmen Thyssen-Bornemisza.

1971

Exposición antológica de Pancho Cossio 1898-1970. [Cat. exp. Madrid, Museo Español de Arte Contemporáneo]. Madrid, Dirección General de Bellas Artes, 1971, n. 51, p. 14.

2011

La tradición moderna en la Colección Carmen Thyssen. Monet, Picasso, Matisse, Miró, Málaga, Museo Carmen Thyssen Málaga, p. 174, lám. p. 175.

  • -Exposición antológica de Pancho Cossio 1898-1970. [Cat. exp. Madrid, Museo Español de Arte Contemporáneo]. Madrid, Dirección General de Bellas Artes, 1971, n. 51, p. 14

  • -La tradición moderna en la Colección Carmen Thyssen. Monet, Picasso, Matisse, Miró. [Cat. exp. Museo Carmen Thyssen Málaga]. Málaga, Fundación Palacio de Villalón, 2011, p. 174, lám. p. 175 [ficha de Inés Vallejo].

Informe del experto

En la década de 1920, Pancho Cossío realiza en París una serie de obras experimentales en las que incorpora al lienzo arenas y otros elementos y utiliza la espátula. Aunque para 1929 las capas de óleo se afinarán y el pintor retornará a un quehacer más tradicional y diluido, la práctica matérica quedaría latente en su memoria. Ese mismo año aparecerá en su pintura la otra vertiente temática que, junto a las naturalezas muertas, dominará su producción: las escenas de mar. En un primer momento, estas representaciones marítimas se codifican de manera cercana a los bodegones, como es el caso de Peces de 1929. Con el tiempo, el género ampliará su imaginario a puertos, barcos y marinas.

En los años cuarenta, esta temática se llenará también de tormentas, naufragios y mares encrespados. El furor de estos fenómenos servirá para que el artista conquiste una libertad sin precedentes. En estas obras, cuyos títulos no olvidan la figuración, los elementos que sirven de referencia se pierden en pro de una abstracción que conserva el lirismo de las naturalezas muertas. Los lienzos se llenan de un empaste matérico que confiere a las obras un aspecto ciertamente dramático. Esta soltura inusitada podría ponerse en relación con la proximidad del pintor a la Escuela de Altamira, creada a finales de los años cuarenta como tentativa para reactivar las propuestas vanguardias tras la Guerra Civil. La libertad conseguida en los lienzos de escenas marítimas llamará la atención de los jóvenes pintores vinculados al informalismo español, en especial de Antoni Tapies y Antonio Saura.

Un paso más allá en este camino de liberación lo compone un grupo de marinas realizadas en 1960 en una estancia en La Portella, en la isla de Ibiza. Son quizá las obras más libres de Cossío, en las que el artista vuelve a emplear areniscas reto mando la experimentación matérica de sus años parisinos. La referencia figurativa se pierde en ellas y son, en esencia, completamente abstractas. La realización de las mismas coincide con los años en los que se acaba de producir el reconocimiento internacional de la abstracción española con los triunfos de Oteiza en la Bienal de Sáo Paulo de 1957, Chillida en la de Venecia de 1958 y Tapies de nuevo en Venecia en 1959.

Parte de las marinas ibicencas fueron presentadas en la galería San Jorge de Madrid en noviembre de 1960. El crítico Carlos Areán, quien prologó el catálogo, las consideraba la conclusión lógica de la trayectoria desarrollada por el pintor hasta el momento, en las que había llegado «ya enteramente a la durante tanto tiempo presentida disolución total del objeto, es decir, a la creación de formas no sometidas ya a ninguna imposición de la realidad natural».

Inés Vallejo