Escena de huertos extramuros en Sevilla
Sánchez-Perrier, Emilio
Sevilla, 1855 - Alhama de Granada, 1911
Escena de huertos extramuros en Sevilla, 1876
Firmado y fechado en el ángulo inferior derecho: ''E. Sanchez Perrier / 1876''
Colección Carmen Thyssen-Bornemisza
Óleo sobre lienzo
32 x 53 cm
CTB.1999.89
Historia de la obra
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Castellana, Madrid, 25 de octubre de 1999. lote 107.
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Colección Carmen Thyssen-Bornemisza
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-Emilio Sánchez Perrier. 1855-1907. [Cat. exp.]. Reyero, C. y Fernández Lacomba, J. Sevilla, Fundación El Monte, 2000, p. 124, lám. c.
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-Pintura Andaluza en la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza. García Felguera, María de los Santos; Muñoz, Valme y Díez, José Luis. [Cat. exp. Museo Thyssen-Bornemisza]. Madrid, Fundación Colección Thyssen-Bornemisza, 2004, n. 72, p. 200. [Ficha de Juan Fernández Lacomba].
Informe del experto
Obra de juventud realizada a los veintiún años de edad, nos revela al joven Emilio Sánchez Perrier como un pintor sevillano instalado ya en la tradición del paisajismo realista, que tiene en cuenta de manera definitiva el cultivo del natural. Tal vez esta obra, que sigue las pautas de algunos pintores miembros de la Academia Libre de Sevilla, como los hermanos Vega, Chaves o el mismo José Jiménez Aranda, sea el resultado, por un lado, de la asimilación del paisajismo realista de Haes y sus seguidores (Avendaño, Casimiro Sainz, etc.) en Madrid, y por otro, de la fascinación de la pintura realizada en Sevilla y Granada por un Martín Rico y Raimundo de Madrazo.
En cualquier caso, la obra reivindica una pintura luminosa y detallista, novedosa respecto al contexto de las anteriores generaciones de la escuela sevillana de la segunda mitad del siglo XIX.
La escena comprende detalles aledaños a las murallas pertenecientes a la Huerta del Retiro, hoy paseo de Catalina de Ribera y Jardines de Murillo. Torreones, noria y naranjales se sitúan en un plano medio con algunas figuras de hortelanos. Al fondo se vislumbra el caserío urbano recortado sobre un luminoso día de primavera. Los elementos aparecen analizados con una entidad propia, al igual que los perfiles y detalles de las construcciones tradicionales, que hacen pensar en estudios y dibujos precedentes, luego utilizados y ensamblados en una composición articulada de arriba hacia abajo, dejando espacios vacíos en primer plano donde estratégicamente se han situado las figuras.
Juan Fernández Lacomba