Tocador de Jacques-Émile Blanche

Maurice Lobre

Tocador de Jacques Émile-Blanche

Lobre, Maurice

Burdeos, 1862 - París, 1951

Cabinet de toilette de Jacques-Émile Blanche

© Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Firmado y fechado en el ángulo inferior derecho: ''M. Lobre/1888''.
Colección Carmen Thyssen-Bornemisza en préstamo en el Museo Thyssen-Bornemisza.

Óleo sobre lienzo

80 x 85 cm

CTB.1999.17

Historia de la obra

  • Sra. A. A.Carey

  • Christie’s, lote 71, Londres, 26 de marzo de 1999

  • Colección Carmen Thyssen-Bornemisza en préstamo en el Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid

1999 - 2000

Naturalezas pintadas de Brueghel a Van Gogh. Pintura naturalista en la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Madrid, Museo Thyssen-Bornemisza, n. 59, p. 166

2011 - 2011

Retratos de la Belle Époque, Valencia, Centro del Carmen; Barcelona, CaixaForum, n. 39, p. 156, lám. p. 157

2012

Paisatges de llum, paisatges de somni. De Gauguin a Delvaux. Col·lecció Carmen Thyssen-Bornemisza, Sant Feliu de Guíxols, Espai Carmen Thyssen, p. 94, lám. p. 95

2015

Barcelona, París, New York. D´Urgell a O´Keeffe. Col.lecció Carmen Thyssen. Espai Carmen Thyssen, Sant Feliu de Guixols, 2015.

2016 - 2017

Ramón Casas. La modernidad anhelada. Museu de Maricel, Sitges, noviembre 2016-febrero 2017 CaixaForum Madrid, marzo- junio 2017. CaixaForum Palma, julio-octubre 2017. p. 30.

  • Colección Carmen Thyssen-Bornemisza. Arnaldo, Javier (ed.). 2 vols. Madrid, Fundación Colección Thyssen-Bornemisza, 2004, vol. 1, p. 362, lám. p. 363 [ – Ficha de Guillermo Solana]

  • Llorens, Tomàs, y Llorens, Boye: Retratos de la Belle Époque. Bozal, Valeriano… [et al.]. [Cat. exp. Valencia, Centro del Carmen – Barcelona, CaixaForum]. Valencia, Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana, 2011, n. 39, p. 156, lám. [Ficha de Guillermo Solana]

  • Barcelona, París, New York. D´Urgell a O´Keeffe. Col.lecció Carmen Thyssen. Espai Carmen Thyssen, Sant Feliu de Guixols, 2015, pp. 74.

Informe del experto

En 1888, Lobre alcanzó una cierta consagración en el Salon, al ganar una mención honorífica y una bolsa de viaje. Durante el verano pasó una temporada en Dieppe (Normandía), en la casa donde su amigo el pintor Jacques-Émile Blanche vivía largas temporadas y que desde 1885 era un punto de encuentro para artistas franceses e ingleses como Degas, Whistler y Sickert. En un pastel de Degas pintado en el verano de 1885 (Providence, RI, Museum of Art, Rhode Island School of Design, inv. n.º L 824) aparecen Blanche, Sickert, Henri Gervex y otros amigos en el jardín de la casa de Blanche en Dieppe. En su libro La maison d’un artiste, dedicado a describir sus colecciones, el novelista Edmond de Goncourt advertía: «Yo tengo la particularidad, cuando me peino o me cepillo los dientes, de que me gusta ver en la pared, durante estas operaciones tediosas, un pedazo de papel coloreado o un tiesto de cerámica que se irisa, que relumbra, que refleja la luz en los colores de las flores. Y por eso mi cabinet de toilette está literalmente cubierto de porcelanas y de dibujos al gouache». Artista culto y coleccionista no menos refinado que Goncourt, también Blanche envuelve cada escenario de su vida (hasta el cuarto de aseo, como en este caso) con piezas exquisitas: los cuadros, las alfombras, la chimenea decorada, que enmarca unas flores en un jarrón. Junto al lavabo hay una silla de los talleres de William Morris; en la pared se distinguen una estampa japonesa y un pequeño paisaje whistleriano. Los espejos nos permiten vislumbrar el resto de la habitación y configuran un pequeño laberinto misterioso. En este cuadro de su mejor época, Lobre se revela como lo que esencialmente era: un intimiste. El célebre crítico Félix Fénéon describía así las obras que el pintor exponía en el Salon de 1889: «En sus interiores verde claro, tranquilos, familiares, con sus cuadros en la pared y sus muebles de la época de Luis Felipe, Lobre sigue situando unos seres graciosos y frágiles: aquí una chiquilla ante la gran mesa circular donde toma café; allá una chiquilla, vestido azul claro, cinturón azul oscuro, vasto sombrero capote, una chiquilla de prematuro aire whistleriano, que va a desaparecer». Esta última alusión parece referirse al cuadro que nos ocupa. La adolescente sintetiza toda la atmósfera delicada del interior y encarna la fugacidad, la vida humana como perpetuo tránsito. Para Lobre, lo fugitivo es una experiencia óptica, como en los impresionistas, pero también una punzante vibración del alma. Desde un rincón del cuarto, la mirada del artista sorprende el momento en que la puerta se abre y la luz revela a medias los tesoros de la estancia, hace brillar las superficies y provoca un teatral juego de sombras. En ese momento, la muchacha se vuelve y nos mira con una expresión ambigua. Es sólo un instante: muy pronto ella saldrá de la estancia, cerrará la puerta tras de sí y todo se desvanecerá en la oscuridad.

Guillermo Solana.