Playa de Vilanova

Segundo Matilla i Marina

Matilla i Marina, Segundo

1862, Madrid - 1937, Teià

Playa de Vilanova, s/f

© Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Firmado en el ángulo inferior izquierdo: “S. Matilla”
Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Óleo sobre lienzo

21,5 x 34 cm

CTB.1994.47

Historia de la obra

  • Maragall Subastas de Arte, Barcelona, lote 77, 10 de noviembre de 1994.

  • Colección Carmen Thyssen-Bornemisza.

2017

Un món ideal: De Van Gogh a Gauguin i Vasarely. Col.lecció Carmen Thyssen. Espai Carmen Thyssen, Sant Feliu de Guíxols. p. 42, 43, 143 y 181.

  • -Un món ideal: De Van Gogh a Gauguin i Vasarely. Col.lecció Carmen Thyssen. Espai Carmen Thyssen, Sant Feliu de Guíxols, 2017. p. 42, 43, 143 y 181. [Ficha de Pilar Giró]. (Cat. Exp.)

Informe del experto

Segundo Matilla se especializó en la pintura de paisaje y marinas, casi siempre enmarcadas en el contexto del atardecer, siguiendo la línea de Meifrén.
La composición es una playa con los pescadores faenando en el centro del cuadro. La estructura es de una gran simplicidad y pone todo el énfasis en la humanización del paisaje. Sitúa la línea del horizonte de manera que divide en dos partes iguales la obra. En la parte inferior, la arena de la playa está pintada consiguiendo transmitir toda la humedad de la brisa y el frío de una noche que empieza a llegar. Crea una magnífica perspectiva con el remo apoyado en la barca y el trazo de una pincelada en diagonal que nos lleva a seguir los pasos de los pescadores en plena actividad.

La barca en primer plano en la parte más a la derecha del cuadro, cierra la composición y consigue conducir la mirada de manera insistente hacia los hombres de mar. La pincelada y el cromatismo de esta obra son un magnífico ejemplo de la libertad del gesto en la pintura de Matilla. Un impresionismo que le permite dibujar con el color, decido todo sin definir nada.

Al fondo, en el mar, algunas velas que se inclinan hacia donde las nubes están más tupidas, dan alguna pista de dónde sopla el viento. En la obra crea un atmosfera calmada, nada bucólica, y deja patente la dureza de la vida de los pescadores. Esta obra es un magnífico ejemplo de su gran calidad técnica, sublime pincelada roja de la barretina del personaje central, que equilibra todo el cuadro.

Pilar Giró