Paisaje urbano

Joaquín Torres García

Paisaje urbano

Torres García, Joaquín

Montevideo, 1874 - 1949

Paisaje urbano, 1940

© Sucesión Joaquín Torres García, Montevideo, 2015

Firmado en el ángulo inferior derecho: ''J. Torres- GARCIA/ 40''.
Colección Carmen Thyssen-Bornemisza en préstamo en el Museo Thyssen-Bornemisza.

Óleo sobre cartón

40 x 55 x 0 cm

CTB.2000.45

Historia de la obra

  • Castellana Subastas, Madrid. nº 27210

  • La Habana, Casa de Subastas, Madrid, 8 de junio de 2000. lote 1143

  • Colección Carmen Thyssen-Bornemisza en préstamo en el Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid

2000

Múnich

2007

Pintura Catalana del Naturalismo al Noucentisme. Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Oviedo, Sala de Exposiciones Banco Herrero, . (no figura en el catálogo)

2011

La tradición moderna en la Colección Carmen Thyssen. Monet, Picasso, Matisse, Miró, Málaga, Museo Carmen Thyssen Málaga, p. 140, lám. p. 141

2012 - 2013

Rusiñol, Monet, Gauguin, Sunyer. El paisaje en la Colección Carmen Thyssen, Gerona, CaixaForum; Tarragona, CaixaForum; Lérida, CaixaForum, n. 56, p. 170, lám. p. 171

2017 - 2018

Escenarios. De Monet a Estes. De Trouville a Nueva York. Colección Carmen Thyssen-Bornemisza. Museu Carmen Thyssen Andorra,16 de marzo 2017-14 de enero 2018. p. 58-59.

  • -Colección Carmen Thyssen-Bornemisza. Arnaldo, Javier (ed.). 2 vols. Madrid, Fundación Colección Thyssen-Bornemisza, 2004, vol. 2, p. 312, lám. p. 313 [Ficha de Emmanuel Guigon]

  • -Escenarios. De Monet a Estes. De Trouville a Nueva York. Colección Carmen Thyssen-Bornemisza. Museu Carmen Thyssen Andorra, 2017,  p.58-59 (Cat. Exp.) [Ficha de Emmanuel Guigon]

Informe del experto

Existe un estilo propio de Torres-García, bien definido y que se reconoce inmediatamente, más o menos evidente según las obras y según las épocas, vinculado al mismo tiempo a técnicas pictóricas, a un imaginario y a un concepto muy personal de los detalles, que definía de este modo en 1939 en Historia de mi vida, utilizando la tercera persona para hablar de sí mismo: «Se puso a hacer una pintura sencilla. Pintaba cualquier cosa. Todo le parecía interesante: un fragmento de algún objeto, trozos de tierra, un cielo, el ángulo de una puerta, la fachada de una casa… De ahí pasó a las locomotoras, a los barcos, al puerto, a las calles, a las tiendas y a las fábricas, todo ello dentro de un gran dinamismo moderno. Provocó estupor». En su producción, a veces vuelven a aparecer brevemente algunos de los temas más recurrentes, como el paisaje urbano, y determinadas soluciones a problemas plásticos. En las composiciones parisinas de los años 1928-1930, el artista inscribe el plano frontal de una fachada, el recortado de los tejados, de las chimeneas. La ciudad sólo se reconoce por las inscripciones en francés: «Tabac», «Bière», «Épicerie»; se adivina Montmartre por las escaleras o las farolas de gas. En 1934, cuando decide regresar a Uruguay tras cuarenta y tres años de ausencia, la transformación urbana de la capital le causa una agradable impresión, de la que deja testimonio en estos términos en Universalismo constructivo: «A mi llegada a Montevideo me sorprendió muy agradablemente comprobar cuánto habían cambiado el aspecto de la ciudad y sus habitantes. Esto es, me dije, una ciudad moderna inmersa en la trepidante vida de nuestra época y que, excepto por su extensión, nada tiene que envidiar a otras grandes metrópolis. ¡Ya podéis suponeros mi alegría!». Más teórico que práctico, continuó con su exaltación del arte abstracto, que había comenzado en París en Cercle et Carré, mediante numerosas conferencias y publicaciones y alentando la actividad de un grupo de artistas con los que fundó, en enero de 1935, la Asociación de Arte Constructivo. Sin embargo, el arte de la última época de Torres-García no es exclusivamente constructivo. Para liberarse algo de los rigores de la abstracción, regresa de vez en cuando a estilos abandonados muchos años atrás o se dedica a ejercicios de estilo, a una especie de «recreo», como le dice un día a Claude Schaeffer, o de «vacaciones», que se concede para descansar la mente de teorías estrictas. Por ello pinta a veces paisajes como éste, no ejecutados del natural sino compuestos en el estudio a partir de apuntes o de obras más antiguas: vistas de las principales ciudades relacionadas con su obra, París, Menton, Villefranche-sur-Mer, Livorno, Bruselas, y también del campo de los alrededores de Barcelona. Su propósito sería deshacerse de sus hábitos. Cosa que ya había escrito en una «especie de manifiesto» titulado Art-Evolution, que se publicó en el único número de la revistaArc-Voltaic (febrero de 1918): «Según nuestra manera de ver, no hay nada definitivo. Es preciso que ignoremos lo que vamos a hacer mañana. Tenemos que situar en segundo término el trabajo propio de un planteamiento selectivo y entregarnos a lo que es espontáneo, a la noción intuitiva, a los estados de empatía con el mundo real. Tenemos que identificarnos con todo para conocer verdaderamente las cosas».

Emmanuel Guigon