Paisaje del Montseny (Seva), 1945

Joaquim Sunyer i de Miró

Sunyer i de Miró, Joaquim

Sitges, 1874 - 1956

Paisaje del Montseny (Seva), 1945

© Joaquín Sunyer, VEGAP, Madrid, 2017

Firmado y fechado en el ángulo inferior derecho: "Sunyer/45"
Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Óleo sobre lienzo

50 x 61 cm

CTB.1999.92

Historia de la obra

  • Durán Subastas de Arte, Madrid, 26-28 de octubre de 1999. lote 56.

  • Colección Carmen Thyssen-Bornemisza.

2012 - 2013

Rusiñol, Monet, Gauguin, Sunyer. El paisaje en la Colección Carmen Thyssen, Gerona, CaixaForum; Tarragona, CaixaForum; Lérida, CaixaForum, n. 40, p. 134, lám. p. 135

2013 - 2014

Courbet, Van Gogh, Monet, Léger. Del paisaje naturalista a las vanguardias en la Colección Carmen Thyssen, Málaga, Museo Carmen Thyssen Málaga, n. 30, p. 118, lam. p. 119.

2017

Un món ideal: De Van Gogh a Gauguin i Vasarely. Col.lecció Carmen Thyssen. Espai Carmen Thyssen, Sant Feliu de Guíxols, p. 100, 101, 156, 157 y 185.

  • -Rusiñol, Monet, Gauguin, Sunyer. El paisaje en la Colección Carmen Thyssen. (Juan Ángel López-Manzanares, ed.). [Cat. exp. Caixaforum, Gerona; Caixaforum, Tarragona; y Caixaforum, Lérida, 2012-2013]. Barcelona, Fundación “la Caixa”, 2012, n. 40, p. 134, lám. p. 135 [Ficha de Vinyet Panyella].

  • -Courbet, Van Gogh, Monet, Léger. Del paisaje naturalista a las vanguardias en la Colección Carmen Thyssen, Málaga, Museo Carmen Thyssen Málaga, 2013, n. 30, p. 118, lam. p. 119. [Cat. Exp.]

  • -Un món ideal: De Van Gogh a Gauguin i Vasarely. Col.lecció Carmen Thyssen. Espai Carmen Thyssen, Sant Feliu de Guíxols, 2017. p. 100, 101, 156, 157 y 185. [ Ficha de Vinyet Panyella]. [Cat. Exp.]

Informe del experto

Tras la vuelta del exilio transcurrido en tierras de Francia, el pintor Joaquim Sunyer reemprende su actividad centrada principalmente en los retratos y en los paisajes. A lo largo de su trayectoria artística los retratos confluyen su obra como tema de investigación pictórica – en especial durante las dos primeras décadas del siglo veinte – y como fruto de los diversos encargos que el artista recibe a partir de los años veinte, consolidando así una posición económica que le permite mantener las cargas familiares. Ello no obsta que el artista siga adoptando nuevos lenguajes artísticos, especialmente el de la Nueva Objetividad durante el período de entreguerras. Los paisajes, en cambio, no se hallan forzosamente sujetos al cumplimiento de encargos, sino que surgen de la voluntad expresiva del artista en los distintos escenarios que frecuenta. Son, también desde siempre paisajes escogidos entre los lugares que por alguna razón le atraen especialmente. Es en los paisajes donde Sunyer aplica su visión de la modernidad, des de finales de la primera década del siglo veinte hasta el final de la segunda combinando el ritmo y la fuerza estructural que determinan los accidentes naturales, a partir de la influencia recibida de Cézanne y de su propia concepción de la realidad paisajística.

Es precisamente en el paisaje donde se aprecia el cambio que se produce en la pintura de Sunyer a principios de los años cuarenta. Desaparecen prácticamente las escenas marítimas, los interiores agrestes del macizo montañoso del Garraf en las immediaciones de su Sitges natal, la mirada ordenada y casi idílica de los alrededores de la población y surgen lugares geográficamente y paisajísticamente opuestos. Sunyer busca una naturaleza apacible física y cromáticamente y la encuentra en los veraneos transcurridos en el Montseny (Seva) y en el Pirineo catalán (Queralbs), principalmente durante la década entre los años cuarenta y cincuenta.

Los paisajes de montaña que el artista lleva a cabo ofrecen una visión de la naturaleza harmónica i apacible en la que el elemento vegetal y el animal conviven primitivamente, casi simbióticamente, desprovistos de toda retórica. A veces, como sucede en la obra que comentamos, se acompaña de la figura humana, subrayando un sentido de tranquilidad y de convivencia ancestrales, sin remisión  al significado  mítico que se observa en obras muy anteriores y directamente vinculadas con el Noucentisme, como la Mediterránea (1910, colección Carmen Thyssen-Bornemisza).

Esta es una de las primeras obras del ciclo temático que podemos denominar de  pintura montañesa del artista. En el catálogo editado por la Galería de Arte Mayoral figura con el título En el campo; el paisaje al que alude el título con que fue adquirido en la casa de Subastas Duran es erróneo, ya que no se trata del Ampurdán, sinó de Seva,  población situada en el macizo del Montseny – un tradicional lugar de veraneo artístico y literario cercano a Barcelona. La obra reune todos los elementos que confluyen en la visión de la naturaleza que Sunyer cultiva en esta etapa: harmonia, calma, benignidad, arracimadas bajo el soporte real y simbólico del hogar y refugio familiar de la masía – preeminente en el conjunto de la obra; el hombre trabajando en las tareas del campo, la mujer mostrada en pose de contemplación y las vacas paciendo con la tranquilidad que las caracteriza. Nada viene a turbar la armonía natural y humana que el artista transmite.

Vinyet Panyella