Paisaje de La Selva (Tossa), c. 1928

Rafael Benet i Vancells

Benet i Vancells, Rafael

1889, Terrassa - 1979, Barcelona

Paisaje de La Selva (Tossa), c. 1928

© Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Firmado en el ángulo inferior izquierdo: "R. Benet 28"
Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Óleo sobre lienzo

73,5 x 92,5 cm

CTB.1995.80

Historia de la obra

  • Colección Roux (según el archivo familiar), París.

  • Subastas Maragall, Barcelona, 9 de noviembre de 1995. lote 145.

  • Colección Carmen Thyssen-Bornemisza.

1997 - 1998

El paisatgisme català del naturalisme al noucentisme en la Col·lecció Carmen Thyssen-Bornemisza, Andorra, Sala d'Exposicions del Govern d'Andorra, n. 2, p. 40, lám. p. 42.

2003

El paisatge en la pintura catalana del canvi de segle (1870-1935). Col·lecció Carmen Thyssen-Bornemisza, Manresa (Barcelona), Sala d'Exposicions del Centre Cultural el Casino, n. 15, pp. 54-56, lám. p. 55, detalle p. 57.

2012 - 2013

Rusiñol, Monet, Gauguin, Sunyer. El paisaje en la Colección Carmen Thyssen, Gerona, CaixaForum; Tarragona, CaixaForum; Lérida, CaixaForum, n. 47, p. 148, lám. p. 149. (solo en Gerona y Tarragona).

2013 - 2014

Courbet, Van Gogh, Monet, Léger. Del paisaje naturalista a las vanguardias en la Colección Carmen Thyssen, Málaga, Museo Carmen Thyssen Málaga, n. 34, p. 126, lám. p. 127.

2017

Un món ideal: De Van Gogh a Gauguin i Vasarely. Col.lecció Carmen Thyssen. Espai Carmen Thyssen, Sant Feliu de Guíxols. p. 92, 93, 154, 155 y 178.

2018

Allées et venues. Gauguin y cuatro siglos de caminos en el arte. Museu Carmen Thyssen Andorra, 2018. p. 44-45 y 98.

  • -Suárez, Alicía: Un estudi sobre Rafael Benet. Barcelona, Fundació Rafael Benet, 1991, n. 28.0.7, lám. p. 224.

  • -El paisatgisme català del naturalisme al noucentisme en la Col.lecció Carmen Thyssen-Bornemisza. Llorens Serra, Tomás (ed.). [Cat. exp. Andorra, Sala d’Exposicions del Govern d’Andorra, 1997-1998]. Andorra, Ministeri de Cultura, 1997, n. 2, p. 40. [Ficha de Alícia Suàrez].

  • -El paisatge en la pintura catalana del canvi de segle (1870-1935). Col·lecció Carmen Thyssen-Bornemisza, Manresa (Barcelona), Sala d’Exposicions del Centre Cultural el Casino, 2003,  n. 15, pp. 54-56, lám. p. 55, detalle p. 57. [Cat. Exp.]

  • Rusiñol, Monet, Gauguin, Sunyer. El paisaje en la Colección Carmen Thyssen, Gerona, CaixaForum; Tarragona, CaixaForum; Lérida, CaixaForum, 2012, n. 47, p. 148, lám. p. 149. [Cat. Exp.]

  • Courbet, Van Gogh, Monet, Léger. Del paisaje naturalista a las vanguardias en la Colección Carmen Thyssen, Málaga, Museo Carmen Thyssen Málaga, 2013,  n. 34, p. 126, lám. p. 127. [Cat. Exp.]

  • -Un món ideal: De Van Gogh a Gauguin i Vasarely. Col.lecció Carmen Thyssen. Espai Carmen Thyssen, Sant Feliu de Guíxols, 2017. p. 92, 93, 154, 155 y 178. [ Ficha de Alícia Suárez]. [Cat. Exp.]

  • -Allées et venues. Gauguin y cuatro siglos de caminos en el arte. Museu Carmen Thyssen Andorra, 2018. p. 44-45 y 98. [Cat. Exp.] [Ficha de Alicia Suárez]

Informe del experto

Rafael Benet, formado con su tío Joaquim Vancells, pintor fundamental de la llamada Escuela de Paisaje de Terrassa, sostuvo siempre como pintor una especial inclinación hacia la pintura de paisaje. De hecho, el paisaje está presente de manera constante en su trayectoria, desde las primera obras dedicadas a la zona de Mura, no muy lejos de su ciudad natal, hasta las series de los últimos años dedicadas al paisaje andorrano (entre 1955 y 1977). Entre estas dos series, la pintura de paisaje de Rafael Benet, ligada siempre a lugares geográficos concretos, va puntuando su evolución con algunos conjuntos significativos, como el de Olot (1922-1923), Sant Llorenc de Munt (1926 y 1930) y, muy especialmente, una amplísima serie dedicada a Tossa de Mar que, con intermitencias, se extiende desde 1928 hasta los años cincuenta. Paisaje de la Selva se sitúa precisamente al inicio de esta serie  y el mismo Rafael Benet dejó constancia de ello con una anotación manuscrita en el dorso de la fotografía de esta obra, que se conserva en el archivo familiar: «Paisaje del interior de Tossa de Mar del primer año».

El pintor, que tiene también una destacada actividad como critico de arte, nos proporciona en el mismo texto información preciosa sobre sus preocupaciones pictóricas en esta obra: «Búsqueda de la tradición paisajista en los alcornoques». Unos años antes ya había hecho notar, en un articulo de 1925, su entusiasmo por el paisaje de encinas «clásicas, espléndidas» de la Mata (Sant Llorenc de Munt), y en un par de obras de 1926 las encinas son las protagonistas. Sobre una de estas obres escribió: «Los encinares de la altura de la Mata, cerca de Terrassa, siempre me han hablado de la gran tradición del paisaje. Has de componer allí, incluso sin ganas. Intento -tal vez demasiado ambicioso– de síntesis museística y del impresionismo».

Es en este punto de interés que se inscribe Paisaje de la Selva, que es una obra que, como vemos, enlaza sabiamente, en la trayectoria del pintor, el interés por una vegetación que lo había atraído al paisaje montañoso de Sant Llorenc con el tema del mar que Tossa desencadenará inmediatamente.

Esta obra, efectivamente, da un gran protagonismo a la masa arbolaria que al lado derecho adquiere una monumental solemnidad, en la línea de lo que Benet llama tradición museística. Enmarcado por la vegetación, el centro está ocupado por una zona clara con la amplia y firme curva del camino en el centro y, en la parte superior, el celaje delicado y luminoso. Unos detalles -las dos figuras y el carruaje- tienen en la composición un doble papel: por un lado, crean profundidad espacial por su situación en un primer plano y en un plano medio y, por otro, incorporan sugestiones temporales; la pareja apunta a la contemporaneidad, mientras que el carruaje parece evocar un tiempo pasado, una sugestión romántica, en sintonía con la visión de la naturaleza que da el pintor.Podríamos decir que queda subrayada iconográficamente aquella voluntad de síntesis que Benet mencionaba entre tradición museística e ímpresionismo. Cromáticamente, la pareja también polariza el trato irnpresionista con los juegos de luz y la brillantez cromática, en contraste con la severidad cromática del carruaje y los árboles; éstos, pero, relativamente, porque la pincelada constructiva y gestual del pintor en algunos puntos incorpora con una gran libertad toques vivos de colores.

Además del interés que tiene desde la óptica de la trayectoria del pintor de la coherente plasmación de sus objetivos, como hemos visto, esta obra tiene aún dos aspectos que la hacen particularmente remarcable. En primer lugar, ofrece una de las visiones más insólitas del paisaje de Tossa de Mar y, en segundo lugar, por el momento en que fue creada, su afán explícito de búsqueda de síntesis entre tradición y modernidad pasa a ser como una atrevida toma de posición, teniendo presente que en el tiempo es una obra contemporánea a la agitación que hubo alrededor del Manifiesto amarillo de Dalí, Muntanyá y Gasch, y las polémicas con la vanguardia en la que Benet, por su relación con Sebastià Gasch, se vió plenamente implicado.

Alícia Suárez