Mujer frente al espejo, 1948

Joaquim Sunyer i de Miró

Sunyer i de Miró, Joaquim

Sitges, 1874 - 1956

Mujer frente al espejo, 1948

© Joaquín Sunyer, VEGAP, Madrid, 2017

Firmado y fechado en el ángulo inferior derecho: "Sunyer 1948"
Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Óleo sobre lienzo

55 x 38 cm

CTB.2006.10

Historia de la obra

  • Colección Gustau Camps, Barcelona, 1975.

  • Lamas Bolaño, Barcelona, 1 de junio de 2006.

  • Colección Carmen Thyssen-Bornemisza.

2015

Barcelona, París, New York. D'Urgell a O'Keeffe. Col·lecció Carmen Thyssen, Sant Feliu de Guíxols, Espai Carmen Thyssen, p. 80, lám. 81.

  • -Benet, Rafael: Sunyer. Barcelona, Polígrafa, 1975, p. 216, lám. 647.

  • Barcelona – Paris – New York. D’Urgell a O’Keeffe. Col.lecció Carmen Thyssen. Giro, Pilar (ed.). [Cat. exp.]. Sant Feliu de Guíxols, Espai Carmen Thyssen, 2015, p. 80, lám. p. 81 [Ficha de Vinyet Panyella]

Informe del experto

Joaquim Sunyer había utilizado el recurso del espejo en algunos retratos femeninos realizados al final de su estancia en París para resaltar en su totalidad el gesto y el cuerpo femenino (Los espejos, c. 1905-1907; Toilette, 1907). El cuerpo femenino y sus formas  y el tratamiento del desnudo son un tema constante en la obra de Sunyer que transcurre por sus diversas etapas estéticas en óleos y dibujos. A lo largo de los años 1940 el artista retorna la utilización del espejo para realzar el rotundo esplendor de la figura femenina.

En el caso de Mujer frente al espejo se trata de una composición en que la protagonista luce el esplendor de su busto en un cálido interior en el que su atuendo y la coloración ambiental contrastan con la blancura de la piel y la oscura cabellera. Cabe observar el toque ligeramente exótico de la vestimenta de la protagonista, el busto ceñido con una pañoleta de colores y la falda suelta. El artista ha querido realzar la sensualidad de la mujer mediante la delicadeza del gesto y una cierta timidez de su rostro reflejado en el espejo ovalado. La aparente pasividad de la modelo otorga a la pintura un sentimiento de placidez y serenidad que contrastan con la elevada sensualidad del conjunto, que es el clima que prevalece en el cuadro. Las obras similares realizadas por Sunyer a lo largo de los años cuarenta y cincuenta mantienen una tonalidad sensual que constituye una de las características que singulariza la producción del artista dentro de la figuración en el arte catalán y español. Vestidos, semi-vestidos o desnudos, son cuerpos femeninos evocados con una rotundidad que la gama cromática o la delicadez en el trazo equilibran.

Más adelante, en 1950 y 1952, Sunyer confrontará el desnudo femenino ante el espejo; en Desnudo ante el espejo (1950) (1), la mujer aparece completamente desnuda, sentada de lado en una posición similar a la obra comentada pero haciendo el gesto de peinarse; en Recostada ante el espejo (1952) (2), la posición de la modelo dando la espalda al espectador es estática pero el espejo cumple con su cometido de reflejar la parte delantera, como igualmente ocurre en Desnudo azul (1952) (3).

Vinyet Panyella

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(1) Rafael Benet, Sunyer, Barcelona, Polígrafa, 1975. lám. 664.

(2) Ibid. lám. 312.

(3) Ibid. lám. 313.