Marsella, puerto viejo, 1921

Celso Lagar

Lagar, Celso

Ciudad Rodrigo, Salamanca, 1891 - Sevilla, 1966

Marsella, puerto viejo, 1921 (Marsella, vieux port, 1921)

© Celso Lagar, VEGAP, Madrid, 2016

Firmado en el ángulo inferior izquierdo: "Lagar".
Titulado en la trasera: "Marseille / VIEUX PORT"
Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Óleo sobre lienzo

60 x 73 cm

CTB.1995.210

Historia de la obra

  • Colección J. Seydoux, La Rochelle.

  • Hôtel Drouot, París, 30 de octubre de 1961. lote 77.

  • Hôtel Drouot, París, 15 de noviembre de 1995. lote 59.

  • Feriarte, Barcelona, 26 de noviembre de 1995.

  • Colección Carmen Thyssen-Bornemisza.

1869

XXI Salon de la Société des Artistes Honfleurais, Honfleur, Grenier à Sel.

2005

El mar en la pintura espanyola. Col•lecció Carmen Thyssen-Bornemisza, Andorra, Sala d'Exposicions del Govern d'Andorra, p. 72, lám. p. 73.

2005

El mar en la pintura española. Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Valencia, Sala de Exposiciones del Edificio del Reloj, Puerto de Valencia, n. 30, p. 98, lám. p. 99.

2011

La tradición moderna en la Colección Carmen Thyssen. Monet, Picasso, Matisse, Miró, Málaga, Museo Carmen Thyssen Málaga, p. 142, lám. p. 143.

2012 - 2013

Rusiñol, Monet, Gauguin, Sunyer. El paisaje en la Colección Carmen Thyssen, Gerona, CaixaForum; Tarragona, CaixaForum; Lérida, CaixaForum, n. 55, p. 168, lám. p. 169.

2013 - 2014

Courbet, Van Gogh, Monet, Léger. Del paisaje naturalista a las vanguardias en la Colección Carmen Thyssen, Málaga, Museo Carmen Thyssen Málaga, n. 40, p. 140, lám. p. 141.

  • -El mar en la pintura espanyola. Col·lecció Carmen Thyssen-Bornemisza. Llorens Serra, Tom & agrave;s (ed.). [Cat. exp. Andorra, Sala d’Exposicions del Govern]. Andorra, Govern d’Andorra, 2005, p. 72. [Ficha de Isabel García].

  • -El mar en la pintura española. Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Valencia, Sala de Exposiciones del Edificio del Reloj, Puerto de Valencia, 2005, n. 30, p. 98, lám. p. 99. [Ficha de Isabel García].

  • -García García, Isabel: Celso Lagar. Madrid, Fundación Mapfre, 2010, lám. p. 98.

Informe del experto

Los primeros años veinte suponen la bisagra de un periodo que abre necesariamente otro en la carrera artística de Celso Lagar. Su llegada a París tras la última exposición en la Asociación de Artistas Vascos de Bilbao (1919), supone un nuevo esfuerzo por superar una crisis personal ante la desesperación por e! rechazo de su obra. Aparece así una nueva mirada a las cosas desde planteamientos clasicistas, la llamada “vuelta al orden” que se expandía por toda Europa, como ilustraría la revista Alfar en un extenso artículo de 1926.

Sin duda en esta vista del puerto de Marsella, se muestra la herencia de los lenguajes artísticos que se fueron almacenando en la retina de Lagar durante su primera estancia parisina de 1911 a 1914. El clasicismo cezanniano, el impresionismo, el postirnpresionismo o el Fauvismo fueron los préstamos lingüístico s que utilizó sistemáticamente. Los temas elegidos remiten también a ese nuevo clasicismo, a la búsqueda de los orígenes de una pintura moderna en la mejor tradición vanguardista. Escenas de nostalgia edénica, matizadas por el ritmo lineal decorativista de Matisse, concebidas en armonía con el paisaje circundante, en la línea sinuosa del mejor Derain y en el color agresivo de un Vlaminck. Pero es en el paisaje, como en sus famosas panorámicas de Le Pont Neuf, Vista del Sena, El puerto de Honfleur o Marsella, vieux port, donde Lagar muestra una más decidida predilección por formas y colores enfrentados, además de la utilización de elementos geométricos simples.

Asimismo, esas características habían atraído a la crítica y público españoles durante su breve estancia en la Península. Aquí y en cuatro años dio forma a un nuevo ismo, el Planismo, cargado de connotaciones fauves, cubistas y futuristas. De aquellas experiencias los registros que permanecieron, tras su partida definitiva a Francia en 1919, fueron el postcubismo y el fauvismo. A diferencia de los creadores de ambos movimientos, Celso Lagar sustituyó los complejos esquemas espaciales del cubismo por un aplastamiento de planos y las gamas de colores brillantes y chillones por otras más sobrias, en ocasiones desvaídas, tenues y esfumadas.

Incluso en la misma trayectoria del pintor, la nueva fórmula -más temperada- se hace aun más notoria si comparamos esta obra con una anterior, Ángulo del puerto, en paradero desconocido pero reproducida en la revista catalana Vell i Nou el15 de abril de 1918, cuyas formas geométricas planas y más radicales dejaban entreabierta la puerta para el Planismo pero, sobre todo, esas superficies lisas coloreadas a lo Dufy o Marquet.

Por el contrario, en Marsella, vieux port se observa por un lado, un primer plano que ocupa prácticamente toda la composición y que se estructura en amplias zonas coloreados y, por otro, una franja que forma el horizonte del puerto cuyos deshechos colores homenajean al maestro Cézanne y, al mismo tiempo, un sentido más lírico que naturalista propio ya de obras de los años treinta.

Isabel García