Marrón, 1949

Modest Cuixart i Tàpies

Cuixart i Tàpies, Modest

1925, Barcelona - 2007, Palamós

Marrón, 1949 (Marró)

© Cuixart, VEGAP, Madrid, 2017

Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Óleo sobre cartón

26 x 36,5 cm

CTB.1996.101

Historia de la obra

  • Colección Carmen Thyssen-Bornemisza.

2012

Paisatges de llum, paisatges de somni. De Gauguin a Delvaux. Col·lecció Carmen Thyssen-Bornemisza, Sant Feliu de Guíxols, Espai Carmen Thyssen, p. 124, lám. p. 125.

2012 - 2013

Rusiñol, Monet, Gauguin, Sunyer. El paisaje en la Colección Carmen Thyssen, Gerona, CaixaForum; Tarragona, CaixaForum; Lérida, CaixaForum, n. 61, p. 182, lám. p. 183

2013 - 2014

Courbet, Van Gogh, Monet, Léger. Del paisaje naturalista a las vanguardias en la Colección Carmen Thyssen, Málaga, Museo Carmen Thyssen Málaga, n. 42, p. 146, lám. p. 147.

  • Paisatges de llum, paisatges de somni. De Gauguin a Delvaux. Col.lecció Carmen Thyssen-Bornemisza. Giró, Pilar (ed.). [Cat. exp.]. Sant Feliu de Guíxols, Espai Carmen Thyssen, 2012, p. 124, lám. p. 125 [Ficha de Pilar Giró].

  • Rusiñol, Monet, Gauguin, Sunyer. El paisaje en la Colección Carmen Thyssen, Gerona, CaixaForum; Tarragona, CaixaForum; Lérida, CaixaForum, 2012, n. 61, p. 182, lám. p. 183. [Cat. exp.].

  • Courbet, Van Gogh, Monet, Léger. Del paisaje naturalista a las vanguardias en la Colección Carmen Thyssen, Málaga, Museo Carmen Thyssen Málaga, 2013, n. 42, p. 146, lám. p. 147. [Cat. exp.].

Informe del experto

Cuixart inició la construcción de una cosmografía particular de manera consciente desde el inicio de su carrera pictórica. Acompañado por un espíritu científico y lo bastante metódico como para atrapar la magia del azar, dibuja y pinta realidades del alma, siempre en un paisaje de arquitecturas humanas.

La obra Marrón está contextualizada en los parámetros estéticos que marcan las piezas realizadas durante lo que se conoce como periodo de Dau al Set. Los escenarios del surrealismo supusieron el telón de fondo perfecto, tierra de nadie, para denunciar realidades que parecían imposibles. Las vivencias personales y colectivas han quedado plasmadas en sus obras, ya sea de modo alegórico o simbólico, unas veces de forma más evidente, otras quizá imaginables. En esta obra aparecen diversos elementos compositivos que irán reiterándose en su pintura, como por ejemplo la necesidad de representar las coordenadas del orden cósmico, las tensiones invisibles que provocan afinidades electivas, o la necesidad de explorar el alma del universo que le dirige a rasgar la piel de las formas.

Los puntos de luz de Marrón, que encauzan la mirada y la cierran en el cuadro, insinúan cómo Cuixart, con la magia del color, hará del lenguaje de la luz el instrumento más adecuado para desvelar las verdades ocultas del ser. Una obra que deja ver vínculos con Miró y Klee, pero también esencias de Goya y Wagner, en la que goza transgrediendo el tema para poner de relieve la fragilidad del mundo.

Coordenadas y geometrías regulan espacios pictóricos en los  que retrata las contradicciones de las pasiones humanas, planteando una visión ávida por alcanzar lo sublime, para asir la belleza del misterio, del sueño que hace posible el presente. Una belleza que muestra agitada, convulsa, viva. Cuixart invita al equilibrio como el anhelo perfecto de un instante huidizo que tan solo mediante el arte puede llegar a ser visible.

Pilar Giró