La Eterna Primavera

Auguste Rodin

La Eterna Primavera

Rodin, Auguste

París, 1840 - Meudon, 1917

La Eterna Primavera, 1886 (L´Eternel printemps, 1886)

© Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Inscripción: Rodin y Fundición F. Barbedienne.
Esta escultura pertenece a una serie de 69 bronces realizados por la Fundición Barbedienne entre 1898 y 1919.
Autenticidad de la pieza confirmada por el Musée Rodin.
Colección Carmen Thyssen-Bornemisza.

Bronce con pátina dorada

25,1 cm diámetro

DEC.2000.2

Historia de la obra

  • Subastas Sotheby’s, Nueva York. Lote 127.  Mayo 2000.

  • Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

2014

L'ideal en el paisatge. De Meifren a Matisse i Gontxarova. Espai Carmen Thyssen, Sant Feliú de Guixols. Del 13 de julio al 19 de octubre de 2014.

  • -GRAPPE, G.: Catalogue de Musée Rodin, París, 1927. N. 87, Illustration of early version lonel Jianou and Cécile Goldscheider, Rodin, París, 1967, illustration pl. 56.

  • -TANCOCK, J.L. The Sculpture of Auguste Rodin, Philadelphia, 1976, n. 32b, illustration p. 243.

  • -L’ideal en el paisatge. De Meifren a Matisse i Gontxarova. Espai Carmen Thyssen, Sant Feliú de Guixols. Del 13 de julio al 19 de octubre de 2014. P. 71 y 223.

Informe del experto

La obra fue creada durante el período de intenso trabajo alrededor de La Porte de l’Enfer (Puerta del Infierno). Pero ese grácil tema nunca llegó a estar en ella: como Le Baiser (El Beso), del que representa una especie de variación; su tema evoca la felicidad de dos jóvenes amantes, sentimiento que no pareció adecuado para el tema infernal de La Puerta.

El personaje femenino de este grupo procede del Torse d’Adèle (Torso de Adèle), creado anteriormente por Rodin y utilizado en el tímpano de La Porte de l’Enfer (Puerta del Infierno). La sensualidad de este cuerpo arqueado, tenso hacia los labios del personaje masculino, se integra perfectamente en la composición. A esta curva ascendente responde el amplio movimiento del hombre que domina la composición, al contrario de Le Baiser (El Beso), en el que la iniciativa parece proceder de la mujer.  Evocando su grácil movimiento, la escultura del siglo XVIII apreciada por Rodin, que la había imitado mucho, cuando trabajaba para ornamentistas, L’Eternel printemps (La Eterna Primavera) tuvo mucho éxito y fue varias veces editada en bronce y en mármol.