Feny, 1973

Victor Vasarely

Feny

Vasarely, Victor

Pécs (Hungría) 1906 - Francia, 1997

Feny, 1973

© Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Colección Carmen Thyssen-Bornemisza.

Óleo sobre lienzo

180 x 180 cm

CTB.1974.59

Historia de la obra

  • Galerie Semiha Huber, Zúrich, 27 de diciembre de 1974.

  • Thyssen Bornemisza Collection, Lugano

  • Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

1974

Vasarely, Zúrich, Galerie Semiha Huber

2011

La tradición moderna en la Colección Carmen Thyssen. Monet, Picasso, Matisse, Miró, Málaga, Museo Carmen Thyssen Málaga, p. 200, lam. 201

2017

Un món ideal: De Van Gogh a Gauguin i Vasarely. Col.lecció Carmen Thyssen. Espai Carmen Thyssen, Sant Feliu de Guíxols, 2017. p. 118, 119, 160 y 186.

  • -La tradición moderna en la Colección Carmen Thyssen. Monet, Picasso, Matisse, Miró. [Cat. exp.]. Málaga, Museo Carmen Thyssen Málaga, 2011, p. 200, lám. p. 201 [Ficha de Rocío Robles Tardío]

  • -Un món ideal: De Van Gogh a Gauguin i Vasarely. Col.lecció Carmen Thyssen. Espai Carmen Thyssen, Sant Feliu de Guíxols, 2017. p. 118, 119, 160 y 186. [Ficha de Rocío Robles Tardío]. (Cat. Exp.)

Informe del experto

El empleo por parte de Vasarely de recursos como mallas y retículas con los que marcaba y recreaba visualmente la profundidad del espacio sobre la tela, ya desde 1938, devienen a comienzo de la década de 1950 en unas estructuras matemáticas más complejas, o formas ovales mórbidas, como en el periodo Belle- Isle. Estas evidencian su voluntad de superar el espacio físico de la tela, con la intención de romper visualmente sus límites perimetrales y atraer la mirada del espectador a los volúmenes virtual es que se forman en su interior. Estas conquistas formales y conceptuales (con sus unidades binarias blanco- negro) derivan en la toma de posición de Vasarely acerca del cinetismo, la cual hizo pública a raíz de la exposición Le Mouvement (1955) y que difería de la de aquellos que defendía la inclusión de medios mecánicos para lograr un cuadro móvil. Vasarely, en cambio, afirmaba que «el cinetismo es aquello que ocurre en el espíritu del espectador cuando su ojo es obligado a organizar un campo perceptivo inestable»- asentando así las bases del pop-art-.Por su parte, propuso trabajos cinéticos con efectos de profundidad en los que la sugestión del movimiento dependía del movimiento real del espectador (convirtiéndolo en agente activo).

Trabajando paralelamente en el campo práctico y en el teórico, Vasarely desarrolló un vivo interés por el pensamiento y los avances científicos contemporáneos (entonces centrados en el estudio del espacio y en la posibilidad viajar más allá de los límites de la Tierra), la física cuántica, la teoría de la relatividad y astrofísica. En la literatura científica encontró el fundamento a su pintura, llegando a la consideración del cuadro como ventana abierta al mundo y a las galaxias ignotas pero por descubrir. Conservó como lema una frase leída en uno de esos libros: «A fin de cuentas, se podría considerar la materia-energía como una deformación del espacio». En este viraje hacia la armonía cósmica Vasarely introdujo en su pintura la noción de dilatación espacial, de movimiento y de tiempo (duración). Las formas geométricas más simples (cuadrados, círculos, rombos, rectángulos) y el uso de una paleta reducida, aunque utilizada en toda su gama de oscurecimientos y aclaramientos graduales, se convirtieron en los ingredientes principales de su trabajo (periodo Folclore planetario).

La obra Feny (1973) se inscribe en este momento en el que lo topográfico como referencia (periodos Belle-Isle, Denfert, Gordes) perdía protagonismo a favor de una poesía de la ciencia y del conocimiento. No en balde, su título se corresponde con la palabra húngara que significa luz; un gesto de Vasarely que revela su obsesiva inclinación por la astrofísica, pues también tituló otras obras con nombres de galaxias y estrellas (Vega, Casiopea y Eridan) o con palabras que en húngaro significan espacio y planeta (Ter y Bolygo). Feny se presenta como una composición de grandes dimensiones, equilibrada y extremadamente sencilla. Se basa en la unidad plástica del círculo inscrito en un cuadrado y ofrece sus múltiples permutaciones cromáticas y formales graduales atendiendo a un ejercicio de dilatación en dos puntos del lienzo (espacio), que ante la vista del público devienen volumen y emergen a la superficie y de los que se espera que a continuación se desinflen. En ese ritmo casi respiratorio de una parcela abstracta del universo pues el artista se deleita en la ambigüedad de las formas y de las dimensiones subyace la naturaleza y el poder ópticos de esta pintura. En Feny se reconoce el prototipo de obra carente de factura (huella o gesto) y ampliable infinitamente que preconizaba Vasarely y ha elevado la práctica del trampantojo a niveles de virtuoso. Además, sin haber en el cuadro cuerpos o masas identificables, ha logrado conferirle unos efectos de extraordinaria luminosidad, gracias al rigor en la permutación de las gamas de color, como reconocía el artista.

 Rocío Robles Tardío