El Sena en Vernon

Pierre Bonnard

El Sena en Vernon

Bonnard, Pierre

Fontenay-aux-Roses, 1867 - Le Cannet, 1947

La Seine à Vernon

© Pierre Bonnard, VEGAP, Madrid, 2015

Firmado en el ángulo inferior derecho: ''Bonnard''.
Colección Carmen Thyssen-Bornemisza en préstamo en el Museo Thyssen-Bornemisza.

Óleo sobre lienzo

30 x 58 cm

CTB.1999.34

Historia de la obra

  • Galería Bernheim-Jeune, París

  • Colección particular

  • Christie’s, lote 206, Londres, 30 de junio de 1999

  • Colección Carmen Thyssen-Bornemisza en préstamo en el Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid

1947

Bonnard, París, Musée de l´Orangerie, n. 60

1956

Hommage à Bonnard, París, Galerie Bernheim-Jeune, n. 42

2011

Bonnard en Normandie, Giverny, Musée des impressionnismes, n. 33, p. 76, lám.

2012 - 2013

Rusiñol, Monet, Gauguin, Sunyer. El paisaje en la Colección Carmen Thyssen, Gerona, CaixaForum; Tarragona, CaixaForum; Lérida, CaixaForum, n. 43, P. 140, lám. p. 141. (solo Lérida)

2013 - 2014

Courbet, Van Gogh, Monet, Léger. Del paisaje naturalista a las vanguardias en la Colección Carmen Thyssen, Málaga, Museo Carmen Thyssen Málaga, n. 32, p. 122, lám. p. 123

  • “Les chefs-d’oeuvres de Bonnard doivent rester en France”. En Le Temps de Paris. 17 mayo 1956

  • Dauberville, Jean y Henry: Bonnard. Catalogue raisonné de l´oeuvre peint. París, Bernheim, 1965-1975 , vol. 3 (1973), n. 988, p. 29, lám.

  • Colección Carmen Thyssen-Bornemisza. Arnaldo, Javier (ed.). 2 vols. Madrid, Fundación Colección Thyssen-Bornemisza, 2004, vol. 2, p. 110, lám. p. 111 [Ficha de Marina Ferretti]

Informe del experto

«Un cuadro es un pequeño mundo que debe bastarse a sí mismo», decía Pierre Bonnard. Y buena prueba de ello es este lienzo de dimensiones modestas y aspecto discreto, cuyos tonos apagados y serenos distan mucho de las destelleantes sinfonías en azul y oro pintadas por el artista en el sur de Francia. El Sena en Vernon perteneció a la galería Bernheim-Jeune, marchante del artista. Luego figuró en las importantes exposiciones que se organizaron en honor del artista: la que se montó en 1947 el Musée de l’Orangerie de París, y luego en la titulada Hommage a Bonnard, en la galería Bernheim-Jeune, en 1956. Este sereno paisaje es emblemático del cariño que el artista sentía por este rincón de Normandía donde decidió pasar una parte de su vida. Además, da fe de una inspiración continuamente renovada, que se nutre de un espectáculo cotidiano, en apariencia banal, pero que Bonnard observa con toda la atención y el entusiasmo que sabía poner en las cosas que lo rodeaban.

En El balcón azul (Londres, Courtauld Institute), de 1910, Bonnard pinta por primera vez «Ma Roulotte», la casa que será suya en 1912 y por la que siente un gran cariño. Por aquel entonces pertenece todavía al pintor parisino Camille Delpy. A dos kilómetros de Giverny, donde se ha instalado Monet, «Ma Roulotte» depende del ayuntamiento de Vernonnet, en la orilla derecha del Sena, enfrente de Vernon. Allí sigue estando la casa de Bonnard, en el número 41 de la carretera de Andelys, y la vista no ha cambiado nada. El pintor, aunque irremisiblemente seducido por el lugar, seguirá alternando las estancias en el Mediterráneo y en Normandía y las vistas de Vernon con los soleados paisajes del Cannet. Al artista le gusta el valle del Sena por la calidad de los verdes de sus colinas y de sus prados, por su cielo cambiante y también por el incesante tráfico fluvial de las barcazas que observa incansablemente. Porque «Ma Roulotte» es un punto de observación privilegiado y además un lugar ideal para salir a explorar los alrededores. Claude Terrasse la evoca con toda precisión: «Al borde de la carretera que va de Vernonnet a Pressagny y a orillas del río, es el nexo entre la carretera y el río. Bonnard pinta su casa. Nos la muestra prolongando, a lo largo de la pequeña terraza a nivel de la carretera, sus paredes aligeradas por el entramado y proyectándose, más allá de la terraza, en desplome sobre el jardín. Des- cribe también el espectáculo que descubre desde su ventana o desde lo alto de la colina vecina: los campos verde y oro a principios del verano, las riberas del río marcadas por las hileras de álamos, de olmos, de fresnos, con las manchas plateadas de los sauces, el propio río, majestuoso con la vida de los barcos, que es azul bajo el sol y color plomo cuando llueve. Por encima de estas frondosidades y de estas aguas se despliega un cielo inmenso por el que discurren las nubes, cielo que cambia según las horas del día y el transcurso de las estaciones, y que hace que todo varíe dependiendo de su humor».

Bonnard no se cansa de pintar los alrededores inmediatos de este lugar de cambiantes colores. Capta todos los efectos de la luz, recoge la vida de los barcos y la actividad fluvial. Aquí el artista se ha situado aguas abajo de Vernonnet y mira hacia la orilla izquierda. En primer término, junto al camino de sirga, una barca de fondo plano está dispuesta para cargar o descargar mercancías. Un caballo atado a una carreta y los montones de piedras evocan lo que en principio fue la principal actividad de la zona, la explotación de canteras de piedra caliza. En segundo término, reconocemos la silueta tan característica de las boscosas colinas que bordean el Sena aguas abajo de Vernon. El cielo, hinchado de nubes y la luz gris que baña la escena evocan con toda precisión el clima que el escritor Léon Werth, amigo de la familia Bonnard, había reflejado en un artículo publicado en 1910 en la revista La Phalange: «Las nubes de Vernon pesan sobre la llanura y sobre el Sena. Se diría que el paisaje se siente “agobiado” antes de que estalle la torrnenta”.

Marina Ferretti