El matón del vecindario

John George Brown

El matón del vecindario

Brown, John George

Durham, 1831 - Nueva York, 1913

The Bully of the Neighbourhood

© Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Firmado y fechado en el ángulo inferior derecho: ''J. G. Brown/N.Y.1866''.
Colección Carmen Thyssen-Bornemisza en préstamo en el Museo Thyssen-Bornemisza.

Óleo sobre lienzo

38,4 x 66,7 cm

CTB.1982.5

Historia de la obra

  • Mercado del arte / Art Market, Nueva York, 1981

  • Terra Museum of America Art, Evanston (IL), 1981

  • Thyssen-Bornemisza Collection, Lugano, 1982

  • Colección Carmen Thyssen-Bornemisza en préstamo en el Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid

1981

Life in 19th Century America: An Exhibition of American Genre Painting, Evanston (IL), Terra Museum of American Art, n. 32

1983

Maestri Americani della Collezione Thyssen-Bornemisza, Ciudad del Vaticano, Musei Vaticani, n. 29

1984

Maestri americani della Collezione Thyssen-Bornemisza, Lugano, Villa Malpensata, n. 28

1984 - 1986

American Masters: The Thyssen-Bornemisza Collection, Baltimore (MD), The Baltimore Museum of Art; Detroit (MI), The Detroit Institute of Arts; Denver (CO), Denver Art Museum; San Antonio (TX), Marion Koogler McNay Art Institute; Nueva York (NY), IBM Gallery of Arts and Sciences; San Diego (CA), San Diego Museum of Art; Palm Beach (FL), The Society of the Four Arts, n. 30

1988

Mestres americans del segle XIX de la Col-lecció Thyssen-Bornemisza, Barcelona, Palau de la Virreina, n. 8, p. 40

11988 - 1989

Bilder aus der Neuen Welt. Amerikanische Malerei des 18. und 19. Jahrhunderts. Meisterwerke aus der Sammlung Thyssen-Bornemisza und Museen der Vereinigten Staaten, Berlín, Staatliche Museen Preussischer Kulturbesitz; Zúrich, Kunsthaus Zürich, n. 85, lám

1996

De Canaletto a Kandinsky. Obras maestras de la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Madrid, Museo Thyssen-Bornemisza, n. 16, p. 80

1996 - 1997

From Zurbaran to Picasso. Masterpieces from the Collection of Carmen Thyssen-Bornemisza, Shanghai, Shanghai Museum; Pekín, China National Art Gallery, p. 36

2011 - 2012

Weltklasse. Die Düsseldorfer Malerschule. 1819-1918, Düsseldorf, Museum Kunst Palast, n. 181, p. 354, lám.

2015

Barcelona, París, New York, D´Urgell a O´Keeffe. Col.lecció Carmen Thyssen. Espai Carmen Thyssen, Sant Feliu de Guixols, 2015.

  • Novak, Barbara: Nineteenth-Century American Painting: The Thyssen-Bornemisza Collection. Ellis, Elizabeth Garrity… [et al.]. Londres, Sotheby´s Publications, 1986 , n. 51, p. 174, lám. [Ficha Ellis]

  • Gaehtgens, Thomas W. (ed.): Bilder aus der Neuen Welt. Amerikanische Malerei des 18. und 19. Jahrhunderts. Meisterwerke aus der Sammlung Thyssen-Bornemisza und Museen der Vereinigten Staaten. Adams, Willi Paul … [et al.]. [Cat. exp. Berlín, Nationalgalerie – Zúrich, Kunsthaus Zürich, 1988-1989]. Múnich, Prestel, 1988 , lám. [ – Ficha de Von Bismarck]

  • Colección Carmen Thyssen-Bornemisza. Arnaldo, Javier (ed.). 2 vols. Madrid, Fundación Colección Thyssen-Bornemisza, 2004, vol. 1, p. 294, lám. p. 295 [ – Ficha de Elizabeth Garrity Ellis]

  • Hoppin, Martha: The World of J. G. Brown. Massachusetts, Chameleon Books, 2010, pp. 67, 69, 148, lám. p. 68

  • Barcelona, París, New York, D´Urgell a O´Keeffe. Col.lecció Carmen Thyssen. Espai Carmen Thyssen, Sant Feliu de Guixols, 2015, pp. 126.

Informe del experto

La combinación de un tema sentimental con un acabado muy pulido en las pequeñas escenas de género de Brown en las que representa a golfillos urbanos reflejan su convicción de que la belleza tenía una capacidad de persuasión moral. «Un cuadro puede y debe enseñar», escribió, «puede y debe ejercer una influencia moral». Tomó sus personajes de las calles de Nueva York, pero les limpió la cara, idealizó sus formas y los colocó en tableaux narrativos que pintó como si se tratara de una superficie pulida. La popularidad que alcanzaron estas imágenes pone de manifiesto tanto la categoría moral de lo «acabado» en la pintura norteamericana de la década de 1860 como la actitud de aquellos tiempos con respecto a la pobreza. En una época en la que a los niños inmigrantes que vivían hacinados en los suburbios de las ciudades y proporcionaban una mano de obra barata a las fábricas se les miraba con desconfianza y simpatía a partes iguales, el realismo idealizado de Brown resultaba enormemente atractivo para el público norteamericano de clase media.

Aunque anteriormente no se le conocía con este nombre, El matón del vecindario es típico de los títulos anecdóticos que Brown ponía a sus cuadros. Los niños de diferentes tipos étnicos y el apretado espacio del primer término en el que se alinean para enfrentarse al matón son motivos que aparecen una y otra vez a lo largo de su obra. Este formato repite las escenas históricas de género de los primeros tiempos de la época victoriana, en particular las obras y el método de enseñanza del que fuera profesor de dibujo de Brown en la Edinburgh Trustees’ Academy, Robert Scott Lauder, que colocaba modelos de escayola clásicos sobre ruedas para poderlos mover y agrupar con mayor facilidad. Es posible que también se haga eco del teatro contemporáneo. A finales de la década de 1850 y durante la de 1860, los dramas basados en los «sucesos» protagonizados por las clases bajas que se publicaban en los periódicos figuraban entre los grandes éxitos de los escenarios de Nueva York. Con títulos como Berta, la chica de la máquina de coser en estas obras aparecían personajes idealizados de las clases más populares, ocasionalmente niños, que se expresaban en un lenguaje muy florido. El matón del vecindariotambién recuerda una escena de teatro, con un proscenio poco profundo, un telón de fondo pintado y una iluminación frontal. Los niños funcionan como actores interpretando personajes de repertorio.

La cualidad teatral del arte de Brown resulta significativa porque, durante la década de 1860, varios críticos opinaban que la obra dramática representaba con absoluta veracidad el «espíritu a la vez materialista e imaginativo» de Estados Unidos. En diciembre de 1860 el Cosmopolitan Art Journal lamentaba la relativa falta de interés que los pintores norteamericanos prestaban a los temas autóctonos: «Tenemos determinada clase de temas que son propios de las ciudades y las costas norteamericanas: vendedores de prensa, barrenderos, aserradores, inmigrantes, vagabundos de los puertos. […] Pero por curioso que parezca, pocos de nuestros respetables artistas han optado por este ámbito de temas de estudio». Por aquella época Brown pasó de hacer retratos a pintar niños urbanos y se le llegó a considerar como uno de los primeros en darse cuenta de las «posibilidades artísticas de la pintura de género y de la que se inspiraba en las clases más desfavorecidas en Norteamérica».

Elizabeth Garrity Ellis