Desnudo en el jardín, 1963

Pere Pruna i Ocerans

Pruna i Ocerans, Pere

1904, Barcelona - 1977, Barcelona

Desnudo en el jardín, 1963

© Pere Pruna, VEGAP, Madrid, 2017

Firmado en el ángulo inferior izquierdo: "Pruna"
Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Óleo sobre lienzo

60 x 81 cm

CTB.2014.184

Historia de la obra

  • Sala Parés, Barcelona

  • Colección Privada

  • Subastas Segre, Madrid, lote 98, 16 de diciembre de 2015

  • Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

2015

Barcelona, Paris, New York. D`Urgell a O´Keeffe. Col.lecció Carmen Thyssen. Espai Carmen Thyssen Sant Feliu de Guixols. Del 11 de julio al 18 de octubre de 2015. p. 98.

  • -Barcelona, Paris, New York. D`Urgell a O´Keeffe. Col.lecció Carmen Thyssen. Espai Carmen Thyssen Sant Feliu de Guixols, 2015. p. 98. (Cat. Exp.)

Informe del experto

Las obras del último período de este artista nos remiten al principio de su carrera artística. En 1920, con diecisiete años, Pere Pruna viaja a París. Llega a la ciudad con una carta de recomendación para presentarse a Picasso, quien pictóricamente se encontraba en una época clasicista, de vuelta al orden. De la mano de Picasso, Pruna entra en el ambiente artístico e intelectual más interesante del momento: la Escuela de París. Sin ser un movimiento artístico con cánones concretos, es un término tan amplio y diverso como el gran número de artistas que albergó; todos tenían en común la defensa del arte como leguaje universal y la consciencia de formar parte de una revolución artística.

La repercusión de la Escuela de París en Barcelona fue extensa y fructífera. Pruna pertenece a la segunda generación de artistas que se integran en la Escuela Española de París que se desarrolla bajo la protección de Picasso. Entre ellos también figuran Grau Sala, Antoni Clavé o Apel.les Fenosa.

Pruna centró su interés plástico en el retrato y sobre todo en la figura femenina. Su figuración se caracteriza por un sintonizar  con la vuelta al orden tras la ruptura que supusieron las vanguardias.  Su estética se nutre claramente de fuentes noucentistes, es decir, el arte en tanto que sublimación no necesitaba de una conexión directa con la realidad, ésta podía impregnarse de una simplicidad representativa, como aparece en la obra Desnudo en el jardín, que podía emparentar perfectamente con la obra de Joaquin Sunyer, aunque el trazo en el paisaje de Pruna nos enseña que Cézanne le ha dejado cierto substrato.

Del mismo modo retoma el modelo clásico, de inspiración grecolatina, así como el marco de referencia cultural será el Mediterráneo como cuna de la civilización.

Desnudo en el jardín despliega una sensualidad ordenada, la pureza femenina ante un paisaje paradisíaco, evocador de la Arcadia perdida.  La estructura arquitectónica en la que posa la figura principal es intencionalmente una terraza cubierta con pérgola, característica de la arquitectura mediterránea y que recupera la arquitectura noucentista catalana.

 Pilar Giró