Claro de sol

Pierre Bonnard

Claro de sol

Bonnard, Pierre

Fontenay-aux-Roses, 1867 - Le Cannet, 1947

Claro de sol, 1923 (Coup de soleil)

© Pierre Bonnard, VEGAP, Madrid, 2015

Firmado en el ángulo inferior derecho: ''Bonnard''.
Colección Carmen Thyssen-Bornemisza en préstamo en el Museo Thyssen-Bornemisza.

Óleo sobre lienzo

63,2 x 62,2 cm

CTB.1999.33

Historia de la obra

  • Galerie Bernheim- Jeune (adquirido al artista), París, 1923.

  • Henri Canonne, París, antes de 1935

  • Colección particular (por sucesión), Suiza

  • Christie’s, lote 28, Londres, 29 de junio de 1999.

  • Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

1950

Bonnard, París, Galerie Bernheim-Jeune, n. 39

1956

Hommage à Bonnard, París, Galerie Bernheim-Jeune, n. 36

2000

Del post-impresionismo a las vanguardias. Pintura de comienzos del siglo XX en la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Valencia, IVAM Centre Julio González, n. 34, p. 116

2002

Il trionfo del colore. Collezione Carmen Thyssen-Bornemisza. Monet, Van Gogh, Gauguin, Toulouse-Lautrec, Matisse, Kandinsky, Roma, Palazzo Ruspoli, p. 148

2009 - 2010

Renoir au XXe siècle, París, Galeries Nationales du Grand Palais; Los Ángeles, Los Angeles County Museum of Art; Filadelfia (PA), Philadelphia Museum of Art, n. 113, pp. 208 (lám.), 210 y 412

2010 - 2011

Pierre Bonnard. Magier der Farbe, Wuppertal, Von der Heydt-Museum, p. 299, lám.

2011

Bonnard en Normandie, Giverny, Musée des impressionnismes, n. 26, p. 96, lám.

2012 - 2013

Rusiñol, Monet, Gauguin, Sunyer. El paisaje en la Colección Carmen Thyssen, Gerona, CaixaForum; Tarragona, CaixaForum; Lérida, CaixaForum, n. 45, p. 144, lám. p. 145. (solo Gerona)

2013 - 2014

Courbet, Van Gogh, Monet, Léger. Del paisaje naturalista a las vanguardias en la Colección Carmen Thyssen, Málaga, Museo Carmen Thyssen Málaga, n. 33, p. 124, lám. p. 125

2014

L'ideal en el paisatge. De Meifrèn a Matisse i Gontxarova. Col·lecció Carmen Thyssen, Sant Feliu de Guíxols, fundació Privada Centre d'Art Col·lecció Catalana de Sant Feliu de Guíxols, p. 78, lám. p. 79

2015

Sensations de Nature.De Courbet à Hartung. Cat. Exp. Musée Courbet, Ornans, 2015. n. 20, p. 135, lám.

  • -“Cinquante Bonnard”. En Le Monde. París, 18 mayo 1956.

  • -Kern, G.: “Parmi les grands aînés: Bonnard”. En Dernières Nouvelles d’Alsace. 11 junio 1956.

  • -Dauberville, Jean y Henry: Bonnard. Catalogue raisonné de l´oeuvre peint. París, Bernheim, 1965-1975 , vol. 3 (1973), n. 1174, p. 155, lám.

  • -Christie, Manson & Woods: Impressionist & Nineteeth Century Art. [Cat. subasta]. Londres, 29 junio 1999 , p. 72, lám.

  • -Colección Carmen Thyssen-Bornemisza. Arnaldo, Javier (ed.). 2 vols. Madrid, Fundación Colección Thyssen-Bornemisza, 2004, vol. 2, p. 114, lám. p. 115 [Ficha de Guillermo Solana]

  • -Alarcó, P. y Borobia, M. (eds.): Guía de la colección. Museo Thyssen-Bornemisza. Madrid, Museo Thyssen-Bornemisza, 2012, p. 277, lám.

  • -Sensations de Nature.De Courbet à Hartung. Cat. Exp. Musée Courbet, Ornans, 2015. n. 20, p. 135, lám. (Cat. Expo.).

Informe del experto

Aunque su asimilación de las lecciones de Gauguin y su énfasis en la composición decorativa le distinguía de los impresionistas, con el tiempo Bonnard regresaría a ellos; en cierto sentido fue el último gran heredero del Impresionismo hasta bien entrado el siglo XX. La tendencia radical de Matisse y los fauves, primero, y el cubismo después, alejaron a Bonnard de las tendencias de vanguardia; su pintura se hizo más atmosférica y más naturalista. Se acentuaron sus afinidades con Monet y sobre todo con Renoir, con quien compartía el interés por el desnudo y la inclinación a disolver los bordes de las formas con una pincelada algodonosa. Desde la época de la Gran Guerra, Bonnard se convirtió, para los aficionados y críticos de gusto moderado, en una suerte de antídoto de la acelerada experimentación de las vanguardias.

La constante dedicación de Bonnard al paisaje se acentuó en la década de 1920. Buena parte de ellos fueron pintados en Normandía, en la casa que el pintor tenía cerca de Vernon, a orillas del Sena. Incluso cuando se instaló en Le Cannet, próximo a Cannes, siguió visitando cada año Normandía, cuya luz amaba especialmente. A diferencia de los impresionistas, Bonnard no pintaba sus paisajes ante el motivo; trabajaba de memoria con la ayuda de dibujos, y no tenía inconveniente en concluir en el Mediodía una tela iniciada en Normandía, mezclando sus impresiones del norte y el sur.

Este paisaje representa una vista del jardín de su casa de Normandía, «Ma Roulotte», un jardín que crecía sin orden, en una profusión silvestre. En primer término avanza un camino serpenteante y en él, un gato que nos indica, con un toque de humor, la escala de los grandes árboles. Al fondo, entre la espesura, se distingue el río, un afluente del Sena que el pintor solía recorrer en barca.

Picasso, que aborrecía la pintura de Bonnard, nos dejó una caracterización de ella que puede ser reveladora si la despojamos de su tono condenatorio. Bonnard, decía Picasso: «Nunca va más allá de su sensibilidad. No sabe elegir. Cuando pinta un cielo, por ejemplo, lo pinta primero azul, más o menos tal como es. Después lo mira un poco más de cerca y ve un poco de malva; entonces añade una pincelada o dos de malva, sin comprometerse. Y luego se dice a sí mismo que también hay un poco de rosa. Entonces, no hay ninguna razón para que no añada también rosa. El resultado es un «popurrí» de indecisión. Si está mucho rato mirando, acaba por añadir amarillo, en lugar de decidir de qué tono debería ser realmente el cielo. No se puede trabajar así. La pintura no es una cuestión de sensibilidad. Hay que usurpar el poder, ocupar el lugar de la naturaleza y no depender de las informaciones que te da». Picasso se refería también a la tendencia de Bonnard a «llenar toda la superficie de la tela, formando una extensión continua que tiembla imperceptiblemente, pincelada a pincelada, centímetro a centímetro, pero que está completamente desprovista de contraste. El negro jamás se opone al blanco, ni el círculo al cuadrado, ni el ángulo agudo a la curva. En esta superficie extremadamente orquestada, que se desarrolla orgánicamente, buscas en vano el golpe de címbalos inesperado de una violencia concertada».

La indecisión que Picasso censuraba en Bonnard no era sino una forma extrema de fidelidad a la sensación, con toda su gama de matices delicados y cambiantes. Con ese material impalpable, inconstante, creaba Bonnard un tapiz continuo, sin costuras. En este cuadro, cuyo tema esencial es la riqueza de la vegetación, el tejido de hojas y ramas queda sugerido por el propio tejido sutil de las pinceladas superpuestas y fundidas. Los toques difusos de blanco y amarillo señalan los reflejos de la deslumbrante luz solar y prestan a toda la escena un aire mágico.

Guillermo Solana