Claro de luna

Hippolyte Camille Delpy

Claro de luna

Delpy, Hippolyte Camille

Joigny, 1842 - Paris, 1910

© Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Firmado en el ángulo inferior derecho: "H. C. DELPY".
Colección Carmen Thyssen-Bornemisza en préstamo en el Museo Thyssen-Bornemisza.

Óleo sobre lienzo

40 x 71 x 0 cm

CTB.2000.19

Historia de la obra

  • Castellana Subastas, Madrid, 22 de mayo de 2000, lote 119

  • Colección Carmen Thyssen-Bornemisza en préstamo en el Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid

2012

Paraísos y paisajes en la Colección Carmen Thyssen. De Brueghel a Gauguin, Málaga, Museo Carmen Thyssen Málaga, n. 32, p. 132, lám. p. 133

2013

Sisley, Kandinsky, Hopper. Col·lecció Carmen Thyssen, Sant Feliu de Guíxols, Espai Carmen Thyssen, p. 34, lám. p. 35

  • Paraísos y paisajes en la Colección Carmen Thyssen. De Brueghel a Gauguin. Moreno, Lourdes (ed.). [Cat. exp.]. Málaga, Museo Carmen Thyssen Málaga, 2012, n. 32, p. 132, lám. p. 133 [Ficha de María Sanz]

Informe del experto

A finales del siglo XIX, el paisaje se convirtió en protagonista imprescindible para el desarrollo del arte moderno. Un siglo antes, en Francia, cuando la pintura de paisaje se consideraba un género menor, el pintor Pierre- Henri de Valenciennes conseguirá equipararla al resto de géneros y destacar la importancia de tomar apuntes directamente del natural. Esta práctica de pintar
en plein air la desarrollaron posteriormente los artistas que formaron parte de la Escuela de Barbizon, y convirtieron así la pintura de paisaje en
vehículo de innovación moderna.

Entre los pintores que protagonizaron esta renovación plástica se encuentra Hippolyte-Camille Delpy -discípulo de Charles Francois Daubigny y Camille Corot , quien gozó de gran prestigio y desempeñó un importante papel en la vida artística parisina, sobre todo en torno al Salón de París, al que fue asiduo y gracias al cual obtuvo muy buenas críticas como paisajista de la época.

Delpy descubrió las posibilidades de la pintura al aire libre junto a Daubigny. con él pasó largas temporadas en Auvers-sur- Oise, y formó parte de lo que se ha denominado como «El primer grupo de Auvers»”. Allí se encontró con un
paraíso rural idílico, evocador de serenidad y pureza, que le permitió establecer una relación íntima con la naturaleza y desarrollar la base de su estilo pictórico.

En Claro de luna podemos comprobar cómo el talento y éxito del artista reside en su estilo profundo pero delicado, a través del cual consigue transmitir al espectador una penetrante emoción frente al esplendor melancólico de la naturaleza. El lienzo representa un paisaje fluvial, iluminado por la luna llena, en el momento justo antes de anochecer. Durante la mayor parte de su vida, la atención primordial de Delpy se centró en pintar a lo largo de distintos cauces y
orillas de numerosos ríos franceses, principalmente del Oise, del Yonne y del Sena. Tal era su obsesión por esta temática, que pasó a ser conocido como «el pintor de las orillas de los ríos».

En este caso, al no figurar ningún dato sobre la fecha de ejecución ni la localización exacta, no se puede asegurar con certeza la zona geográfica ni
el afluente del que se trata.

Esta obra constituye un ejemplo perfecto de la gran habilidad y soltura técnica que definen al artista. Se aprecia perfectamente el acento pre-impresionista del pintor en el tratamiento de la vegetación, del cielo o en el detalle de la pequeña barca donde navegan tres personas, todo ello
resuelto con gran libertad. A su vez, observamos signos de gran modernidad en el interés por captar los efectos de la luz reflejados en el agua, que producen cambios cromático s representados a partir de tonalidades puras. Si analizamos el lienzo en su conjunto, comprobamos como Delpy consigue captar el sentimiento más íntimo y poético de la naturaleza que, envuelta en silencio, transmite impresión de calma, en continuo contraste con la pincelada dinámica que le caracteriza. La elegancia y sensualidad, herencia de Corot, se
combina con el naturalismo enérgico que aprendió de Daubigny, para ofrecernos una pintura de paisaje excepcional.

Aunque lamentablemente haya permanecido a la sombra de los grandes maestros, Delpy fue un artista de gran talento, personalidad original y una trayectoria significativa. Integrado en el grupo de paisajistas vinculados a Barbizon, cumplió un papel importantísimo en el proceso de modernización de la pintura de paisaje, considerado por muchos críticos como un verdadero
maestro, más que un mero discípulo”.

María Sanz